Opinión

Cabeza de ratón o cola de león

Por: En el Tintero | 23 de Agosto 2017

En todos los tiempos de la humanidad unos los ejercicios más complejos es conformar una sociedad armoniosa, estable y satisfecha, un sueño difícil por las diferencias naturales de quienes acuden a esos colectivos, con rapidez se visualiza a algunos personajes que se destacan, a veces solo por lo gritones, pero igual basta para destacarlos, el segundo paso es encontrar seguidores y el tercero, abrir su propia organización.

Hay que consumir una enorme cantidad de energía para evitar esas dispersiones, de lo contrario se tiende a la entropía, de grupo a grupúsculo. En física, el concepto de entropía es uno de los soportes fundamentales de la Segunda Ley de la Termodinámica, que sirve para medir el grado de desorden dentro de un proceso y permite distinguir la energía útil, que es la que se convierte en su totalidad en trabajo, de la inútil, que se pierde en el medio ambiente.

No es una mala definición para señalar la mecánica y los riesgos de este proceso en la vida comunitaria, que se puede comprender mejor con otra analogía, la del plato roto, ese que se cae desde una mesa y se hace añicos contra el suelo. Lo que antes estaba ordenado en una única pieza, se convierte en una multitud de fragmentos desordenados, la situación contraria, la recomposición de un plato a partir de sus fragmentos de manera espontánea, no la ha visto nadie.

Con mucho trabajo se puede lograr sinergia asociándose, como puede ser armar grandes regiones, mucho más difícil que crear un montón de pequeñas, cada cual con su jefe y dispositivo administrativo, este último modelo ha sido descrito por el Ejecutivo como un ejemplo a seguir, habrá que ver cómo funciona, de modo no contemplado por la mencionada Segunda Ley, enunciada en 1824 y que hasta aquí había funcionado lo más bien.

PROCOPIO

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