Opinión

Red tape

Por: Diario Concepción | 30 de Julio 2017
Fotografía: Diario Concepción

Por: Jorge Porter Taschkewitz

Burocracia, reglas oficiales y procesos innecesarios, costosos y que causan retrasos es una definición adecuada de este término.

La modernización del Estado de Chile, tarea pendiente por años, debe hacerse a la brevedad posible ya que de ello depende la calidad de la gestión y prestación de servicios que desempeñe en el futuro.

Este mejoramiento del Estado debe hacer ajustes en los procesos actuales eliminando lo innecesario, simplificando, agilizando y automatizando todo lo que se pueda, así como generar los procesos que corresponda en el futuro.  Los gobiernos que han gestionado nuestro Estado han sido lentos, anduvieron y andan perdidos en muchos temas importantes, cuyas posiciones y acciones no siguen las tendencias mundiales ya probadas y, en general, no entrega servicios de calidad.

Más aún, se sigue diciendo que nuestro Estado es un botín de los partidos políticos para cuotear y  repartir pegas, ampliando innecesariamente el número de parlamentarios y fijando sueldos que ni en el sector privado se pagan.

La burocracia se alimenta a sí misma, es centralista y es uno de los pilares de la concentración de poder. En los próximos 4 años se debe realizar esta modernización y así, además, liberar recursos que en un presupuesto fiscal total de la República de Mill US$ 65.000 debe ser no menor al 5%, lo que significa Mill US$ 3.250.

Se debe revertir la tendencia de crear más Estado con cualquier justificación, porque si no vamos a llegar a la situación que describió hace muchos años Thomas Jefferson en Estados Unidos al decir, “si nos dirigieran desde Washington cuando sembrar y cuando cosechar, pronto deberíamos importar pan”.

El cambio en la gestión y cultura actual del Estado debe tener como norte servir a los chilenos, ayudar a las comunidades a resolver sus problemas, actuar y fomentar la calidad y la excelencia, y gastar e invertir con eficiencia y eficacia.

El Estado debe contratar las personas adecuadas y con las mejores habilidades en cada posición fiscal, debe empoderarlas, capacitarlas, evaluar su trabajo y recompensar adecuadamente.

La productividad debe predominar transversalmente en todas las áreas del Estado chileno y no se puede seguir escondiendo la cabeza como avestruces ante esta evidente situación.

Requerimos un Estado y un gobierno que cueste menos y logre más resultados de calidad. Necesitamos un Estado mucho mejor por lo que éste nos cuesta a todos los chilenos.

Quienes actúan en el sector público son mandatarios nuestros y no autoridades omnímodas como se creen muchos. Debemos recuperar que el foco de la atención, ocupación y logro de resultados del sector público esté en crecer y así poder mejorar las condiciones de vida de todos los chilenos, especialmente de los pobres, los ancianos, los niños y los de regiones.

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