Opinión

Personajes poco inspiradores

Por: En el Tintero | 30 de Junio 2017

A estas alturas hay muchos que empiezan a sospechar que en las leyendas hay algo de verdad y que en las verdades suele haber bastante de leyenda, posiblemente por la tendencia de los narradores a mezclar las cosas, para favorecer al ganador, por ejemplo, o como para disimular que hay una muy infrecuente presencia de virtud.

Es cierto, por otra parte, que la famosa humana naturaleza deja mucho que desear y que por tanto hay que maquillarla realidad, así en general, con la confianza que da la experiencia sobre el éxito de las buenas historias, que si son verdaderas, mejor y si no tan verdaderas, da lo mismo.

Está la leyenda de Drácula, por ejemplo. El autor del libro, Bram Stoker, no tuvo en realidad que inventar demasiado, aunque hay que confesar que Drácula, el verdadero, no dormía en un ataúd durante el día para despertar, pálido, con las uñas largas y muerto de sed todas las noches, con la imperiosa necesidad de salir en busca de doncellas descuidadas, que durmiendo, dejaban expuesto el cuello, facilitando el acceso a la vena yugular.

Si era cierto que vivió en un castillo en Transilvania, el inspirador de la obra, Vlad Dracul , nacido en un frío día de noviembre de 1431, el futuro príncipe de Valaquia, hoy el sur de Rumania, que debido a sus implacables técnicas de extermino fue conocido como Vlad el Empalador. En términos estrictamente históricos se le encuentra luchando contra el expansionismo otomano que amenazaba a su país y al resto de Europa.

Un personaje así de políticamente incorrecto ha servido, eso sí para inspirar películas muy rentables e inspirar de paso a algunos agentes del Estado que se abalanzan sobre desprevenidos contribuyentes, especialmente los más chicos.

PROCOPIO

Etiquetas