Opinión

Modernización

Por: Diario Concepción | 20 de Junio 2017
Fotografía: Diario Concepción

Por: Jorge Porter Taschkewitz

El mercado, todos nosotros en acción todos los días en todos los ámbitos más la competencia, obliga a las empresas a mejorar su calidad y a modernizar sus procesos, productos y servicios, así como a ajustar sus precios y condiciones, ya que si no lo hacen quedan fuera de éste.

En los últimos años, en las empresas se ha ido implementando algunos sistemas de gestión, algunos voluntarios y otros obligatorios, en los cuales empresas e instituciones como clientes hacen exigencias a sus proveedores generando un círculo virtuoso que amplía estas exigencias más allá de la calidad, precio, condiciones y oportunidad. Se debe tener en cuenta el ambiente, la sustentabilidad, las condiciones laborales, de seguridad y otras. Está muy bien lo que se ha hecho y se debe seguir avanzando en la medida que el entorno y las condiciones lo permitan.

En dicho entorno y condiciones está la amenaza inminente del creciente reemplazo del trabajo humano por robots, y que en algunas conversaciones ya se empieza a discutir si los robots deberán pagar impuestos o no.

También de esas amenazas deben preocuparse las empresas, de cómo viene el desarrollo y el cambiante futuro ya que si no lo hacen estarán a merced de las llamadas “killing technologies” que reemplazan procesos y/o productos en forma total, con las graves consecuencias de pérdidas de empleos, recursos e impuestos.

¿A qué todo esto? El Estado chileno, obviamente es diferente a una empresa, pero sí obtiene recursos de diversas fuentes y gasta, invierte y ahorra, sin ser amenazado de reemplazo si no desarrolla sus funciones y sus servicios con calidad, así como si es muy lento en seguir el avance y la modernización que se produce en las áreas y procesos de su competencia.

Nuestro Estado se ha quedado muy atrás. Desde hace años, sabemos que la modernización del Estado chileno es una tarea pendiente y de alta prioridad, pero poco se hace y se sigue arrastrando ineficiencias, despilfarros, malas políticas públicas que nos cuestan muchos recursos o hacemos ahorros ineficientes en vez de concretar inversiones eficaces y de impacto, se gasta tiempo y recursos en legislación inoperante o se duplica o hasta triplican empleos para operadores políticos a vista y paciencia de todos.

Los servicios prestados por instituciones estatales son poco preferidos por los chilenos porque varios de ellos prestan servicios mediocres, de baja calidad y con muchos paros, eso hace que quienes pueden pagar algo privado, lo hagan. Si los servicios y productos estatales fueran excelentes, todos los chilenos iríamos a ellos.

Sugiero, que el Ministerio de Desarrollo Social tenga que elaborar, mensualmente, una estadística de lo que realmente se invierte con todos los recursos estatales o gestionados por el Estado, empresas e instituciones estatales en cada región y cada comuna. Además de generar una serie histórica anual en moneda de un año específico.

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