Deportes

Héctor Arriagada entregó su experiencia en la UdeC: “A veces nos ponemos muchos peros y quizás no existen tantos”

Por: Paulo Inostroza | 04 de Julio 2017
Fotografía: Romilio Pasmiño G.

Destacado deportista paralímpico, oriundo de nuestra región, se reunió con el plantel de básquetbol del Campanil para hablarles de trabajo, esfuerzo y cómo compatibilizar estudios y deporte. Una charla enriquecedora.

Le falta una pierna, le sobra corazón. Héctor Arriagada vivió en Concepción, Laja y Los Ángeles, estudió en la UBB y hoy trabaja en Santiago. Es un destacado medallista paralímpico, destaca en básquetbol, handbol y crossfit, tiene un hijo de 3 años (Lucas) y ayer habló con el plantel del baloncesto UdeC para dejarles su mensaje.

“Me gusta hablarle a los muchachos, primero, de cómo compatibilizar el estudio y el deporte. Ambas cosas se pueden hacer perfectamente y destacar. El enganche cuando vengo es como decirles ‘el de al lado siempre está más cagao que uno’. Sirve ver esa otra visión. Darte cuenta que te estás poniendo muchos peros y quizás no hay tantos peros”, apuntó.

De su experiencia, rescató que “todos tenemos que acomodarnos a algo. Hay muchachos que tienen a su familia lejos, que sus papás son separados… Se acostumbran a cosas que yo no tuve que acostumbrarme. A mí me tocó la pierna. Yo no me considero talentoso. De verdad que no lo soy. Es pura práctica, disciplina, dejo de lado otras cosas y le meto ganas. Alexis Sánchez es un talentoso, pero si no trabajaba y se quedaba con eso, no llegaba a campeón de América. Y después de ese logro, se sigue esforzando”.

Recordando cómo inició este camino deportivo, repasa que “tengo 36 años y a los 8 fui amputado de la pierna, por un cáncer que afectó mis huesos. Pasé por quimioterapias, rehabilitación y aprender a usar prótesis. El deporte me ayudó a integrarme, pero tuve que adaptarme. Ya no podía jugar a la pelota arriba y me ponían al arco. En la universidad dejó de ser la pichanga y ya me propuse competir. Conocí el deporte paralímpico por un campeonato de básquetbol en silla de ruedas, me invitaron y me enamoré del tema. Quería competir. Imagínate que estuve eximido de Educación Física toda la Enseñanza Media”.

Y se diversificó. “Me metí al crossfit para mejorar mi nivel en el handbol, antes de un Mundial, y me di cuenta que no estaba mal. Uno puede descubrir que tiene nuevas capacidades, en vez de quejarse por las que no tiene. Día a día todos nos adaptamos a imprevistos y el mío solo fue más brusco.

Tal vez es cierto que en el deporte paralímpico es más cara la silla o las zapatillas, pero cualquier deporte tiene complicaciones. No tienes pasajes, un bote para el remo… Dificultades habrá siempre, pero no se trata de pelear cuál es más difícil que otra.

Hay que tener la actitud porque la mayoría no tenemos recursos. La primera motivación es interna. Tú tienes que decidir moverte, pero sí es muy importante que tus papás te acompañen, te apoyen y te motiven a estudiar.

Las dos cosas suman, pero nadie te puede empujar a hacer las cosas. Esto no solo lo digo pensando en el deporte. Da igual si te gusta la música, el baile o el graffiti. Si quieres hacerlo, hazlo y no te quejes por lo que no hay”.

Pero no solo visita la UdeC constantemente por las charlas. Héctor confesó que “en la mañana colaboro con el laboratorio de mecánica aeorespacial y estamos trabajando para desarrollar prótesis deportivas de bajo costo. Hace 8 meses vengo para acá, le sacamos copias a mi prótesis y soy ingeniero así que tiramos hartas ideas con los profesores y alumnos. Vemos diseños y prototipos que se pueden mejorar. Eso me gusta”.

Etiquetas