Los vecinos asocian un mal olor con una época determinada. Un mal y pésimo cuasi patrimonio histórico urbano que nadie quiere sostener, ni hacerse responsable.
Se hace urgente encontrar una solución que nos permita proporcionar las condiciones que garanticen el transporte seguro.
Se trata de gestiones que abordan la contingencia a la vez que atacan un fenómeno ineludible: el crecimiento del parque automotriz y su impacto.