Con la crisis de la basura declarada en la Región del Biobío, dejan de ser suficientes algunos esfuerzos particulares por bajar el volumen de desechos que va hacia los vertederos.
Desde las organizaciones comunitarias felicitaron el avance que ha significado esta obra debido a que el estado anterior de las veredas implicaba un constante riesgo de accidentes.
Permisos municipales fueron modificados por constructoras rebajando de 23 a 18 pisos en uno y de 22 a 15 en otro. Dirigentes afirman que, a pesar de la reducción de la obra, habrá caos vial y fallas en los sistemas de alcantarillado.
Ahora, el desafío es totalmente turístico y comercial para la Región del Biobío