Habrá que avanzar, igual, sin Escazú. En lo interno, al menos, la discusión constitucional será una excelente oportunidad.
Ahora es el momento para avanzar hacia la ciudadanía múltiple, declarando nuestro carácter plurinacional y planteando un Estado descentralizado.
La transversalización de la perspectiva de género debe extenderse también a la forma en que se estructura y distribuye el poder, la demarcación entre lo político/público y lo privado, entre otros, instaurándose como un principio fundamental que permee toda la Constitución.
Es momento de repensar los mapas y cartografías, desde las ideas de libertad y dotarles de expresión política desde de la ciudadanía.
Para quienes, aunque se digan demócratas, no sean capaces de aceptar los controles y equilibrios democrácticos, puede parecer frustrante, porque, muy acorde con los tiempos, exigen todo y de inmediato conforme a lo que ellos pregonan.