Nadie quiere asistir en Chile a un regreso a los peores días de la pandemia, con masivos contagios y bajas de personal de salud y saturación de la infraestructura para atención a enfermos de Covid-19.
El aumento del costo de vida en Chile es real y lo sabe bien la ciudadanía cuando va al supermercado, a la farmacia o a una estación de servicio para comprar bencina.