En un artículo publicado con motivo de los dos años del movimiento #MeToo, la reconocida periodista británica Charlotte Edwardes relató en el Sunday Times un episodio ocurrido durante un almuerzo en las oficinas de la revista The Spectator, poco después de que Johnson se convirtiese en su redactor jefe, en 1999. La oficina de la autoridad divulgó un breve comunicado en el que aseguró que la denuncia "es falsa".