Sin una política científica de largo plazo, los centros quedan forzados a planes precarios que implican fragmentación y pérdida de capacidades.
Aunque Chile tiene la ventaja de la experiencia, no hay tiempo que perder: los competidores ya están moviendo sus cartas y no podemos dormirnos.
Estimaciones de Naciones Unidas, hacia 2050 cerca del 75% de los empleos estará vinculado a áreas STEM. Incentivar el ingreso femenino a estas disciplinas no responde únicamente a un criterio de equidad, sino a la necesidad de asegurar que las mujeres sean protagonistas.