Hoy podemos hablar con alguien al otro lado del mundo en segundos, algo impensable en su época, pero también hemos perdido la riqueza de la conversación cotidiana, la calidez del encuentro sin pantallas de por medio.
Dormir bien es un acto de autocuidado, pero también una poderosa herramienta de gestión organizacional. Invertir en descanso es invertir en personas.