La infancia necesita conexión, no corrección violenta. Necesita adultos que acompañen, no que controlen; que mentalicen, no que etiqueten. Cuidar con respeto no es ceder autoridad, es ejercerla desde el vínculo, desde la sintonía emocional y desde el reconocimiento del otro.
Si se aplicara bien la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente, ya podríamos hacer mucho más: involucrar a instituciones y comunidades en procesos de reparación temprana
El problema radica en que hoy no solo el contrato en sí es motivo de controversia (por los altos valores) sino también la forma en que éste se negoció.