No pueden por un lado utilizarse a los medios de difusión para explotar, cual producto de consumo masivo, la propia imagen y por otro lado, intentar aplastar a los mismos a quienes un día utilicé.
Se necesita un compromiso de la ciudadanía para terminar el desangre del aparato público. Por lo visto nadie más lo hará.
Proponemos que se fortalezca el sistema de fiscalización y sanción de la implementación de la ley en el sector privado.