La urgencia en ésta elección no se resuelve así, la desconfianza que ésta medida despierta no le hace un favor al proceso. Se ve casi como un intento de ahogo a la democracia recién recuperada.
El modelo actual de gestión del agua no es sostenible, pues considera a este elemento como un recurso económico infinito y transable en el mercado.
El cuidado que hoy ponemos en el medio ambiente permitirá heredar ciudades sanas, ciudades interiores y costeras a las futuras generaciones de chilenos y chilenas donde podamos realizar nuestros planes de vida con justicia pero también con solidaridad.
El objetivo de una política del agua incorporada en una Constitución es convertirla en un derecho humano, restituyéndole su carácter de bien común de la humanidad.