Lo más normal es pensar en dejar este planeta para irnos a arruinar otro. Ya tenemos algunos descubiertos. Planetas que según sus características se asemejan a la tierra. Tristemente con la tecnología que tenemos hoy, es imposible llegar a ellos.
Claro que sale más barato un minuto de fama en TV que comprar decenas de palomas en campaña.
No basta entonces con un cambio de constitución, por cuanto ésta no es más que una capa que cubre los hombros de un poderoso orden social y económico preexistente del que también hay que hacerse cargo si queremos pasar a la consagración de un Estado social y democrático de derechos.
Cuesta que quien no lo vive directamente, visualice con nitidez el porqué del abandono escolar. Por eso construimos este decálogo.