El deporte y la sana competencia pueden mostrar lo mejor de las sociedades. También lo peor, pero hoy me quedo con la fiesta y la pasión.
Somos una familia normal, con altos y bajos, pero arriba del escenario, o detrás de un celular hoy, se transforman en pequeños dioses jugando en el jardín de los sonidos. Larga vida a nuestra Sinfónica, honores a ellas, ellos.