El gran cuestionamiento ahora es: si todos estamos tan conscientes de la necesidad de caminar hacia una ruta más sostenible para nuestra sobrevivencia y estabilidad planetaria, ¿por qué no lo hacemos?
Como ministerio sentimos orgullo y alegría de poder otorgar más dignidad y calidad de vida a nuestros trabajadores y trabajadoras, pero por sobre todo, equiparando la cancha que viven las mujeres en diferencia a la realidad de los hombres.