La tarea no es y no ha sido fácil; proponer una solución al conflicto que arrastra el Estado de Chile -me atrevo a señalar que es la herida más grande del país- no es algo que se consiga fácilmente.
El caso de Chile, en la última década y media, es particularmente complejo, a raíz de la mega sequía identificada a partir del año 2010, con un importante déficit de lluvias.