Hoy más que nunca, debemos procurar que, ante el cáncer de mama, la batalla no solo sea sobrevivir, sino además hacerlo con dignidad.
Proteger el bienestar de los menores debe ser una prioridad que prevalezca sobre cualquier estrategia comercial.
El llamado post elecciones solo puede ser uno solo: a trabajar juntos por las demandas y urgencias de la ciudadanía.