En 2025, Chile continuó su descenso en el índice de felicidad de la ONU; hasta ubicarse en el puesto 45 a nivel mundial y 11 a nivel latinoamericano.
Una deuda central con la infancia indígena es reconocerla como sujeto de derechos, con especificidades culturales.
Más allá de ver nuevos emprendimientos, somos testigos del fortalecimiento de capacidades y trayectorias de desarrollo local, donde las propias comunidades lideran su futuro.