Más allá de las cifras y los plazos administrativos, este esfuerzo conjunto abre una ventana de oportunidad y esperanza indispensable para miles de familias.
Abrir la puerta a los encuestadores y colaborar con este proceso previo constituye un aporte directo para ajustar los instrumentos estadísticos del Estado, garantizando que los diagnósticos futuros reflejen con exactitud los requerimientos que tiene la población.
El escenario diario no es el mejor para estos habitantes costeros y es ahí donde el aparato gubernamental y legislativo debe estar a la altura de la emergencia y sus cicatrices.
Tomar precaución total y evitar desplazamientos innecesarios debe ser la senda de estos días. La cultura ante emergencias existe en el Biobío y es un patrimonio social cuyos nudos nunca deben aflojar.
El regreso de este significa un aliento de proporciones a un sector de la ciudad que durante años, y como ha sido motivo de debate, ha visto un deterioro en su aspecto y funcionalidad.