A casi una década del hito administrativo, la tarea urgente es consolidar una gobernanza colaborativa que potencie las capacidades de cada territorio.
Su efectividad depende no solo de la calidad de la infraestructura, sino también del nivel de adhesión que genere entre quienes la utilizan o podrían utilizarla.
El envejecimiento de la población chilena plantea desafíos crecientes para las políticas públicas y garantizar una vejez digna implica también asegurar entornos seguros.