Es una inversión estratégica e indispensable para proteger la soberanía alimentaria, sostener el desarrollo turístico local y garantizar el bienestar de miles de familias que históricamente han dependido del mar.
La desocupación de terrenos fiscales en el Gran Concepción debe sentar un precedente: se puede recuperar la ciudad, resguardar la seguridad y ejecutar proyectos de infraestructura indispensables de manera pacífica.
Recuperar los ríos, las napas y la humedad del suelo no solo asegura las próximas cosechas, sino que reaviva la esperanza de cientos de familias agricultoras.
Se trata de un territorio siempre expuesto a terremotos, incendios forestales, entre otros eventos de gran impacto en la población.