Tras la remoción de escombros, ahora queda ante la mirada un escenario marcado por la destrucción y por las incomodidades propias de estos casos para realizar la rutina diaria por parte de los damnificados.
Esta es una muestra no solo de la solidaridad entre países latinoamericanos, sino del sentimiento de hermandad y colaboración que prima entre naciones que siempre acuden cuando otros países viven escenarios complejos.
En el caso del Biobío no es la excepción, pues es una zona del país que de manera histórica ha palpado problemas de este tipo, muchas veces, dado a la condición industrial propia de todos sus rincones.