De acuerdo a los expertos, hay varios factores para entender este comportamiento, que muchos atribuyen a la idiosincracia “del chileno”. Pero no es eso: tiene que ver con desafíos en infraestructura vial, calidad del transporte, la flexibilidad de horarios ante una ciudad que difícilmente va a funcionar perfecta de ocho a seis.
Experiencia laboral en el extranjero y saber otro idioma son atributos que marcan la diferencia en un mundo globalizado y que impone hoy diferentes aptitudes a postulantes.