En el caso del Biobío no es la excepción, pues es una zona del país que de manera histórica ha palpado problemas de este tipo, muchas veces, dado a la condición industrial propia de todos sus rincones.
Penco y Tomé son parte de esta condición. Sin embargo, tras el megaincendio de enero, las consecuencias son sensibles y todavía palpables. Desde Lirquén hasta Dichato el público simplemente no aparece.
Los medios de comunicaciones locales mantendrán puesto su foco noticioso, tal como lo han hecho en el pasado con el seguimiento en otras catástrofes que se han vivido en el Biobío.