Queda que comiencen los acuerdos entre los involucrados. Conversaciones que ojalá sean lo menos dilatadas posible, ya que eso solo repercutirá en el atraso sostenido de un servicio necesario para este punto del país.
Ahora solo resta que el poder central dé pie al programa. Uno que no pone sobre la mesa un mero listado de sugerencias, sino que propuestas serias.
Un asunto importante donde la autoridad pública, tras este anuncio, no puede fallar ante las exigencias y anhelos de los habitantes de estas zonas del Biobío, muchas veces postergadas en las tomas de decisiones.
Una idea ambiciosa y que va en total sintonía con el perfil e identidad de la Región. Una que sustenta gran parte de su actividad productiva en el mar
Será el Estado y el sector privado quienes deben liderar esta transición para que la tecnología quede en su calidad de herramienta al servicio de la sociedad y no de manera contraria.