Es clave que tengamos a disposición herramientas que nos ayuden a anticipar y salvar vidas. En este caso, sin duda, se trata de una alarma que cumplirá ese rol.
Este tipo de problemas sociales deben ser abordados de manera enérgica por todos los poderes del Estado; y sobre todo en momentos como estos, donde la ciudadanía está esperando respuestas y acciones claras.
Por ahora, solo hay anuncios de ejecución de proyectos que deberían frenar el problema, sin embargo, es tiempo de que dichas soluciones sean prioridad.
Hay que poner ojo en el tipo de trabajo y la regularización del mismo. Sobre todo porque en la informalidad es donde se potencian los abusos laborales.
La implementación de este tipo de medidas no solo ayuda a la recuperación del empleo, sino que también impulsa la economía local.
Aún resta un 20% para recuperar los niveles de la actividad durante la prepandemia. Por supuesto, el desafío no solo es recuperar ese total, sino que superarlo.