Se le daba fácil, qué duda cabe. Es que Pepo tenía una habilidad increíble para trazar figuras humanas y crear personajes. Eso lo aprovechó para dibujar tiernas niñas y niños que dieron origen, más tarde, a uno de sus más entrañables personajes: Coné, el sobrino del pajarraco.
El interés de Bernasconi por el agua viene dado desde su niñez, además del efecto de distorsión que produce.