Más allá de buscar culpables y responsabilidades, lo cierto es que también se debe poner el foco en qué aspectos no funcionaron bien y pueden corregirse de cara al futuro.
Existe una serie de prácticas que han permanecido estancadas en el contexto de la gestión integral del riesgo.
Cuando nadie lo esperaba, Chile volvió a sentir esa sensación de licuación de la maquinaria estatal, de desgobierno.