Política

Mauricio Rojas: “Si no hay una buena regulación, los propios inmigrantes terminan perjudicados”

En el texto relata la experiencia de Estado Unidos, comparándola con lo que ocurre en Chile y la llegada de ciudadanos de otros países en busca de mejores horizontes.

Por: Diario Concepción | 16 de Julio 2019
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

M. Álvarez/ F. Bañados /M. Castro

Pese a que Mauricio Rojas Mullor solo duró 94 horas como ministro de Las Culturas, las Artes y el Patrimonio, está lejos de ser un desconocido en la política nacional. Figura incómoda para la izquierda, su paso de militante del MIR exiliado a diputado del centroderechista Partido Popular Liberal en Suecia, le valió ser considerado el “converso” más conocido, detrás de su amigo, el novelista y ex canciller Roberto Ampuero.

Invitado recientemente por la Fundación Para el Progreso, sede Concepción, el historiador y economista dictó una charla basada en su libro “Inmigración y Emprendimiento”. Y aunque el libro analiza primordialmente el caso norteamericano, se trata de un tema que conoce muy bien por dentro, desde su experiencia de exiliado en Suecia que debió reinventarse en un país muy distinto y con un idioma que desconocía.

“Evidentemente, el de la migración es uno de los grandes temas en la política europea, que está terminando por decidir la suerte de las elecciones. Pese a ello, me di cuenta que hay muy pocos estudios de cómo integrar a esta población, y eso es algo de lo que en Chile no se habla”, relata.

Por eso eligió el caso norteamericano como objeto de estudio, pues a su juicio “no solamente hay una gran historia migratoria, sino que hay muy buenos estudios en la materia, a diferencia de Chile. Creo que este libro será de gran ayuda para entender la situación en la que estamos”.

Rojas revisa la historia de tres segmentos de la población migrante norteamericana: los afroamericanos, los latinos y los chinos. Cuenta que al igual que lo que sucede en Chile con peruanos, venezolanos y haitianos, en EE.UU. estos nuevos emprendedores tuvieron que luchar contra la discriminación y el prejuicio. “Ellos pudieron revertir la situación, incluso visualizar oportunidades desde su desventaja, hasta alcanzar la prosperidad. No me cabe duda que eso pasará en Chile también, en especial con los venezolanos, que tienen un alto nivel cultural. En mi libro rescato el cómo han transformado la desventaja en ventaja. Los grupos que mejor se han integrado, son los que han podido gestionar un gran auge emprendedor. Entonces yo estudio por qué esos grupos han tenido ese éxito, entre ellos los chinos y los judíos, quienes han tenido un mejor pasar que los anglosajones”, argumenta.

Sobre el porqué estos grupos surgieron, el escritor precisa que esto se debe a su capacidad de cohesión: “Fueron capaces de crear una sociedad civil donde se apoyaban, especialmente cuando sufrían discriminación, uniendo su capital, su fuerza de trabajo y su apoyo moral”.

Otro de los puntos clave fue la instalación de una primera élite de emprendedores migrantes exitosos, que le abrió el camino a los nuevos de su mismo grupo, aportando con capital, conocimiento  de mercado, redes, etc. “Es relevante que alguien cimiente el camino para que otros progresen, lo que da una ventaja a los demás”.

La realidad de Chile

Rojas estima que los venezolanos tienen una aparente ventaja comparativa frente a otros migrantes, pero que termina convirtiéndose en desventaja. “Los migrantes de Venezuela llegan a competir contra una clase media emergente ya instalada, a diferencia de los haitianos, que constituyen una fuerza laboral donde el chileno ya no está prácticamente, como es el área de la construcción, entre otros oficios”.

A su juicio, tiene que haber una política de Estado que garantice la estabilidad del sistema, y para ello se debe ligar la política de migración e integración. “Nuestro país debe tener la capacidad de decidir el flujo migratorio, algo que no ha sido así, ya que hemos tenido un descontrol migratorio importante, algo que se puede penalizar tremendamente si de pronto se desborda la capacidad de integración. Chile debe regularlo con políticas públicas, sino los propios inmigrantes que están logrando instalarse con gran esfuerzo, se van a ver perjudicados”, concluye.

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