Política

Salud Mental: El nuevo desafío de la educación superior

El tema se instaló durante las protestas estudiantiles y ha derivado en concreción de programas especiales y trabajos en conjunto entre los actores involucrados. Y si bien se reconoce que era una problemática que había permanecido invisibilizada, hay voluntad para generar condiciones óptimas para mejorar la calidad de vida de miles de alumnos.

Por: Marcelo Castro | 14 de Julio 2019
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

Las movilizaciones estudiantiles de este año levantaron un tema que entre los jóvenes era vox populi, aunque no masivamente. Se trata de la salud mental causada, según plantean, por el agobio que les causan las mallas curriculares y los problemas psicosociales que ya traen aparejados.

El tema se visibilizó durante una manifestación realizada por alumnos de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, en Santiago, que se tomó las redes sociales en abril pasado y se transformó en una de las banderas de lucha del movimiento estudiantil durante este 2019.

“Único día libre, igual trabajo en grupo”, “estoy chata de llorar antes y después de una evaluación” o “he pensado seriamente en suicidarme” fueron parte de las consignas presentes en las pancartas de la movilización realizada el 18 de abril. El tema, no obstante, se repite en otras casas universitarias. Por lo anterior, algunas de ellas ya se encuentran tomando medidas. Lo mismo el Ministerio de Educación, Mineduc, que ya solicitó información a las respectivas instituciones de educación superior y, particularmente, preguntó si  contaban con “programas de acompañamiento académico para los estudiantes, así como de apoyo psicológico”.

Pero, ¿qué se ha hecho desde abril hasta hoy?

Programas de apoyo

Carlos Saavedra, rector de la Universidad de Concepción, explica que se está trabajando en programas “en forma seria, debido a que se hacen caracterizaciones de patologías que no necesariamente lo son. Es necesario que las instituciones realicen un trabajo en conjunto con los estudiantes generando programas específicos de atención”.

“Es necesario que las instituciones realicen un trabajo en conjunto con los estudiantes generando programas específicos de atención”.

Carlos Saavedra, rector de la Universidad de Concepción (UdeC).

Su par de la Universidad del Bío-Bío (UBB), el rector Mauricio Cataldo, agrega que ya están trabajando en capacitación del personal. “Hay aspectos como contratar psicólogos o capacitar al personal en esa área. Además, hay que agregar otras perspectivas como la de género y tenemos que enfrentar el problema como corresponde”, precisa.

Ramón Saavedra, director de la Universidad Federico Santa María (USM), sede Concepción, coincide en que se trata de una problemática nueva. “Recién la estamos conociendo a través de los petitorios de los propios estudiantes y es un desafío que tenemos que abordar ahora”.

Pero no para todos ha sido una novedad. El director de la sede penquista de Duoc UC, Jorge Fuentealba, asegura que en su institución el tema se viene trabajando hace tres años en una unidad especializada. “Los profesores derivan a los estudiantes cuando encuentran algún problema. Hay mucha derivación al sistema público, pero es un tema que está y lo abordamos con un área específica”, relata.

“Si uno quiere enfrentar este tema de forma transversal requiere hacer inversiones y esos recursos están complicados”.

Mauricio Cataldo, rector de la Universidad del Bío-Bío (UBB).

Más recursos estatales

En entrevista con Diario Concepción, el rector de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (Ucsc), Christian Schmitz, hizo un emplazamiento al Estado para que participe en el financiamiento de programas de salud mental al interior de las casas de estudios.  “¿Qué hacemos como universidad? Prestamos una atención primaria y derivamos al servicio público y ellos nos derivan a nosotros. Necesitamos recursos económicos para enfrentar el tema de la salud mental y el Estado nos dice que no, estamos operando al límite”, manifestó con preocupación Schmitz.

Mauricio Cataldo comparte la opinión del rector de la Ucsc y agregó que las universidades que están en gratuidad están teniendo problemas en su financiamiento. “Si uno quiere enfrentar este tema de forma transversal requiere hacer inversiones y esos recursos están complicados”, sostuvo.

Cataldo sugiere analizar con creatividad la aplicación de programas para abordar este problema, ya que “está adquiriendo relevancia y tenemos que afrontarlo de algún modo”.

Ramón Saavedra, en tanto, transparenta que se trata de un tema muy especializado. “Las universidades no están preparadas para enfrentarlo, así que el Estado, a través de sus recursos materiales y económicos puede hacer un aporte a las universidades en esta materia”, recalca el director local de la USM.

“Las universidades no están preparadas para enfrentarlo, así que el Estado puede hacer un aporte en esta materia”.

Ramón Saavedra, director de la Universidad Federico Santa María (USM), sede Concepción.

Una realidad distinta

El director de sede Concepción del Duoc UC, Jorge Fuentealba, cuenta que ellos viven una situación distinta con sus estudiantes que presentan problemas de salud mental. Según él, esto se debe a que sus alumnos tienen la presión del salir a trabajar más rápido, al ser carreras cortas, pero está consciente que para las universidades es más complejo. “Con los recursos que tenemos hemos podido enfrentar bien la problemática, tenemos una unidad que funciona”, afirmó.

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