Política

Ministro Varela: “Lo del bingo fue un muy mal ejemplo, pero debía servir para reflexionar”

De paso en el Bío Bío, el titular del Mineduc realizó un balance de su gestión, más allá del resueno del impasse “bingos” que marcó el último tramo de su agenda.

Por: Javier Cisterna | 04 de Agosto 2018
Fotografía: Raphael Sierra P.

“Efectivamente, esta Región tiene algunos déficits de infraestructura. Por ejemplo, está la Escuela Galvarino, está Lota, Colcura, y los temas grandes y relevantes son los que ve el Ministerio de Educación. Ahora, hay temas locales que los debe ver el sostenedor”.

Así comienza la explicación que el ministro de Educación, Gerardo Varela, entrega cuando inevitablemente se le consulta por el fondo de su frase “¿y por qué no hacen un bingo?”, que lanzó hace una semana cuando comentaba —en el aniversario de Enseña Chile— las problemáticas estructurales de algunos establecimientos.

La visita de Varela al Bío Bío estuvo marcada por la polémica que antecedió a su viaje, y en el constante asedio de los medios incluso se le preguntó si pensaba dar un paso al costado, cuestión que rechazó tajantemente, tanto en la inauguración de la escuela modular de Callaqui como en su fugaz paso por Concepción.

– ¿Qué quiso decir exactamente cuando preguntó a viva voz por la realización de bingos para solucionar problemas de infraestructura?
– Lo que pasa es que la descentralización supone que los sostenedores, que reciben fondos de subvención, que tienen como propósito y destino en parte la infraestructura, los utilicen efectivamente para ese propósito y se reserve al Ministerio de Educación para los temas relevantes, grandes, donde tiene las competencias para hacerlo.

– ¿Es un tema de recursos?
– El Estado hoy está destinando casi el 23% del presupuesto fiscal a educación. Es el ministerio más grande y, no obstante, todo eso, todavía tenemos déficit en infraestructura. ¿Qué significa eso? Que necesitamos más recursos, ¿y de dónde salen esos recursos? Cada comunidad tiene que aportar en la medida de lo posible, en la medida de las necesidades, al proyecto donde educa a sus niños. Es lo que se hace en todas partes del mundo. La educación pública es complementada por los aportes privados. Y no solamente en plata. También hay trabajo, esfuerzo. Hay muchas cosas que uno puede hacer. Lo que uno ve que es el mínimo común denominador de las escuelas exitosas, es la existencia de comunidades vibrantes comprometidas con el proyecto educacional de esas escuelas donde tiene a sus hijos, y donde uno ve un alineamiento entre el sostenedor, el director, los docentes, los asistentes y la comunidad de padres. Cuando ellos se alinean detrás de un objetivo común, uno ve éxito. El Simce da cuenta de eso.

– ¿Fue un buen ejemplo?
– Yo lo dije, fue un muy mal ejemplo, por el cual pedí excusas. Debía servir, sin embargo, para reflexionar sobre el tema de fondo, que es ese: el necesario compromiso de todos nosotros como padres con la educación de nuestros hijos.

– ¿Qué balance hace de su primer semestre?
– En términos generales estoy muy satisfecho, porque en el ministerio hemos, primero, conformado un gran equipo. Tenemos un buen equipo trabajando en lo que fue el programa del Presidente Piñera y lo que es la impronta que él ha querido darle a la educación en Chile, que es centrarse en la calidad. Calidad en aquellos que se nos habían quedado un poco atrás con la discusión de los grandes temas del gobierno pasado, como la educación inicial.

– Educación técnica y el nuevo crédito son otros énfasis.
– Efectivamente, tenemos la educación técnico profesional. Lo que nos quedaba pendiente era completar el sistema de financiamiento de educación superior. Partimos con este proyecto de gratuidad del séptimo decil de los CFT e IP. Esos son cerca de 13 mil beneficiados y un proyecto de 20 mil millones de pesos, que está en el Congreso y esperamos votarlo este mes. Además, teníamos el mandato de la Ley de Educación Superior, que era cambiar el CAE.

– ¿Hay conformidad con el nuevo crédito propuesto?
– Presentamos un proyecto que creemos que es muy bueno, que viene a dar una solución definitiva al CAE, que permite a todos esos miles de chilenos que están hoy en Dicom salir, regularizar esa situación y entrar a un sistema que se hace cargo de todas las vicisitudes que a uno le pueden ocurrir en su vida. Tenemos este proyecto que se trabaja y está en la comisión del Senado y queremos que se apruebe. Finalmente, tenemos otro desafío, que es el nuevo sistema de admisión escolar, que este año comienza en esta Región.

– El Gobierno insiste en hacer hincapié en calidad, como si dicho compromiso no hubiese estado presente en la administración anterior. ¿Usted lo cree así?
– Creo que es difícil hacer todas las cosas al mismo tiempo y, en el gobierno pasado, hubo una agenda legislativa tremendamente ambiciosa que pretendió —en su origen, no terminó siendo tan así— dar un cambio copernicano a la educación en Chile. Sí se cambiaron cuestiones relevantes, como el fin al lucro, el sistema de selección, pero ninguno de esos cambios apunta a la calidad en la sala de clases.

– ¿Por qué?
– No creo que haya sido a propósito, las energías políticas dan para un tema y no para otro. Por eso, nosotros hemos dicho, “sabe qué, lo que ya se hizo nosotros no lo vamos a revisar, lo vamos a implementar”. Implementar con nuestro sello, bien. Tampoco somos fundamentalistas del tema. Si la aplicación de un determinado patrón a la realidad aconseja cambios, vamos a ir al Congreso a conversarlo, pero creemos que los países se construyen de a poco, sobre los hombros de lo que han hecho los otros y no siempre revisitando. Entonces, primero, implementemos lo que está y veamos dónde están los ripios.

– Culminada la movilización feminista, que develó una preocupante realidad de acoso y abuso dentro de las universidades, ¿considera que ha existido negligencia en el Mineduc frente a estos temas?
– Yo no diría que el ministerio ha sido negligente. Particularmente, el gobierno pasado, fue muy activo en tomar una agenda antibullying, de buena convivencia, de respeto al interior de los establecimientos. Pero de la forma que lo hace el Mineduc, que no es sostenedor. Aquí hay municipios que eran sostenedores y también hay particulares. Y en las universidades, lo que hizo la administración pasada en 2016, fue distribuir recomendaciones a todos los establecimientos de educación superior con protocolos para tratar el tema de equidad de género.

– Y en este Gobierno, ¿cuál es la perspectiva de género?
– Nosotros tenemos una unidad dentro del Ministerio de equidad de género y, por supuesto, hemos armado una mesa ahora para revisar toda nuestra educación, currículums, libros, de manera de asegurarnos de que haya equidad de género como nosotros lo entendemos, y eso significa que hay equidad de trato e igualdad de oportunidades para ambos géneros. Yo diría que más que hacer un mea culpa como ministerio, porque las universidades son autónomas y está bien que así sea, nosotros hemos estado trabajando para que se garantice la igualdad de oportunidades y trato.

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