Política

Diputado Jorge Sabag: “Ciertas cosas no se pueden transar; en algún momento hay que rayar la cancha”

El parlamentario dijo que por “plegarse al populismo” el partido y el país, habían perdido la responsabilidad. Del presente y futuro de la Falange habló un legislador que puede ser una opción fuerte al Senado.

Por: Ángel Rogel | 12 de Mayo 2018
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

Jorge Sabag es una de los nombres en la DC, en la actual Región del Bío Bío, que se empina como eventual carta a la próxima elección senatorial. Sus buenas votaciones en el territorio que hoy representa lo avalan. No obstante, al ser consultado, se mostró cauteloso.

“Bueno, ahora tenemos la Región de Ñuble, que elige dos senadores. Yo soy diputado de ese territorio. Mi afán ahora es la instalación de la Región de Ñuble y ser un buen diputado, porque hay muchas necesidades. En su momento se verá si el partido confía en mí como para poder representarlo”, comentó.

Sabag recordó que hace no mucho la DC contaba con dos senadores, su padre Hosain, y Mariano Ruiz-Esquide, y recuperar ese sitial, debiera ser un objetivo de la colectividad. En su opinión, hoy existen nombres de sobra.

“Creo que la región se merece un senador de la DC. Hay buenos nombres, José Miguel Ortiz, Álvaro Ortiz, Rodrigo Díaz… Podrían levantar la bandera como senadores de la DC. Hemos trabajado mucho por esta región, y creo que la DC se lo merece”, sostuvo el parlamentario.

Y si bien, el diputado prefiere no ahondar más en el tema, no tiene inconvenientes en analizar el presente y futuro de la falange.

“Que la DC termine con sus complejos de izquierda, que mire la realidad y se dé cuenta que la mayor parte de los chilenos no está politizada para un lado u otro, la mayoría quiere que le resuelvan problemas que son muy básicos y que están lejos, en mi opinión, de la discusión de la alta política”, enfatizó.

– ¿Cómo está hoy la DC?

-El partido ha sufrido una crisis mayor, desencadenada por la última elección presidencial y parlamentaria. Pero esto se arrastra hace mucho tiempo, y tiene que ver con una crisis de identidad, de sintonía con la ciudadanía y falta de respuestas al Chile de hoy. Creo que la DC está bastante desorientada. Hemos sido parte de un conglomerado político por 28 años y si uno analiza las votaciones hemos ido perdiendo más de un  millón de votos en los últimos años, que según analistas no han emigrado a la centro izquierda, sino a la centro derecha. Siendo parte de La Nueva Mayoría, una versión más de izquierda de la Concertación, la DC se ha desperfilado completamente.

– ¿Y cuándo se pierde el rumbo? Usted mismo dijo, la DC fue parte de un conglomerado durante 28 años.

– Sí, estuvimos 20 años gobernando con la Concertación, que han sido los mejores gobiernos que ha tenido Chile en el siglo XX, que cambiaron la cara del país en materia de Derechos Humanos, de libertades y desarrollo social y económico. Pero, se produce un punto de inflexión cuando Claudio Orrego pierde la primaria y eso significa que el PC entra a La Nueva Mayoría y en ese conglomerado se empieza a cuestionar todo lo hecho por la Concertación, impulsado por el PC, como si hubiera que pedir perdón por lo realizado en 20 años. Cuando muere Patricio Aylwin, uno de los pro-hombres de la Concertación, la cuña del PC fue: “hizo lo que pudo”. Como despreciando el proceso de transición, que fue muy difícil. Es muy fácil juzgar desde lejos. Es muy fácil cuestionar 25 años después de ocurridos los hechos, pero había que estar ahí.

– ¿Y tanto poder tiene el PC para hacer que la DC, uno de los partidos que llegó a ser el más grande de Chile, quede minimizado dentro del bloque?

– Es un poder de seducción, de cuestionamiento, de sembrar duda y debilitar las convicciones de la Concertación, que empezó a sentir vergüenza de lo que hizo y se le olvidó de todo lo que costó levantar el país. Evidentemente, estamos en otra época, el país tiene derecho a terminar con el Crédito con Aval del Estado, a construir mejores viviendas, más carreteras, pero creo que hay que ser justos. Faltó liderazgo político en la DC para decir eso y marcar las diferencias con la izquierda.

– En esa lógica, ¿Cuál es la opción de futuro?

– Ahora tenemos una elección interna, donde estamos apoyando a Fuad Chahín, que tiene la fuerza y la convicción necesarias para enmendar el rumbo del partido. Somos un partido de centro vanguardista, estamos orgullosos de lo que hicimos en los gobiernos de la Concertación, pero tenemos que tener la personalidad como partido de decir que no. El partido ha tomado banderas que no son nuestras, ahí se ha dado una contemporización con el poder. Es decir, con tal de mantener algunos cuotas de poder en este conglomerado, ha estado  dispuesto a ceder, incluso, convicciones profundas, como ocurrió con esta negociación por la mesa de la Cámara.

– ¿Entonces, supongo, es partidario de mantener las convicciones, aunque ello implique perder cargos y poder?

– Claro, en algún momento hay que rayar la cancha. El Presidente,  Eduardo Frei Montalva, fue ministro de Obras Públicas del Presidente, Juan Antonio Ríos, y luego de una matanza en la cual tuvo intervención el Gobierno (conocida como la Masacre de la Plaza Bulnes), renunció al cargo, porque no le pareció bien. Hay ciertas cosas que uno no puede transar.

– ¿Eso falta en el DC?

– Eso falta, y si hay que perder el cargo, el sueldo o volver a caminar en la calle como cualquier otro chileno, que ocurra. Pero la DC no quiere perder cuotas de poder, por eso se negocia con los comunistas o el Frente Amplio. No tengo nada contra ellos, pero hay gente que apoya y defiende a Maduro, o Cuba, donde no hay democracia. Dicen que estamos hablando de otro país, pero los Derechos Humanos son universales. Cuando nosotros estábamos en dictadura, hubo gente en Inglaterra, Francia o España que nos defendía y salía a marchar por Chile. Ahora, nosotros hemos armado una bancada entre la DC y el PR, que nos parece un primer paso para reconstruir un centro político, después se podrán plegar algunos otros como el PS, o algún otro de centro como Evópoli, por qué no. Necesitamos enmendar el rumbo, porque el país está endeudado en más de 70 mil millones dólares. Nosotros nos plegamos al populismo y hemos perdido la responsabilidad. En lo ‘90 el país estaba tremendamente endeudado y la Concertación no sólo lo entregó cero deuda, sino como acreedor del mundo. Hubo responsabilidad fiscal.

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