Política

El último Díaz: el balance personal y el futuro del intendente entre 2014 y 2018

Por: Francisco Bañados | 11 de Marzo 2018
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

A horas de entregar el Gobierno Regional a Jorge Ulloa y volver a ser un ciudadano más, el hombre que comandó el timón del Bío Bío entre 2014 y 2018 conversó con Diario Concepción sobre las fortuitas circunstancias que lo llevaron a asumir el cargo, sus horas más difíciles cuando era cuestionado por su propio sector, sus logros, sus fracasos, su futuro en la empresa privada y el mayor desafío: su familia.

En sus cuatro años conduciendo el timón de la Región del Bío Bío, Rodrigo Díaz fue mencionado, sólo en Diario Concepción, en cerca de un millar de ocasiones; su nombre apareció en más de 130 títulos, y  una quincena de ellos fueron entrevistas en profundidad. También hubo reportajes donde su nombre no fue mencionado, pero que calaron fuerte en él.

Uno de ellos, consignado en la portada del domingo 18 de mayo de 2014,  llevaba como título: “Qué nos pasa Concepción”. Allí se exponía un listado de las grandes “vergüenzas” de la provincia. A saber, el Estadio Ester Roa, el ILS III del aeropuerto, la Ruta 160, la Costanera a Chiguayante, el Mercado Central y, por supuesto, el inconcluso puente Chacabuco, símbolo regional” de las “pegas a medias”.

Díaz no dijo nada, pero tomó nota. Dos años más tarde, en el Encuentro Regional de Empresas, Erede 2016, proyectó esa misma portada en el telón del SurActivo y reconoció que la había tomado como un desafío personal: a esa altura ya podía tiquear en azul varios puntos del listado. Y si bien al momento de su partida, la lista  no está completa, se va con la tranquilidad de haber echado a andar proyectos emblemáticos que en mediano plazo podrían ayudar a la Región a dar un salto, en materias tan estratégicas como desarrollo científico y tecnológico, conectividad, energía, turismo, cultura y patrimonio.

Eso, y el haber instalado una cultura de diálogo y respeto que ha contribuido a que el Bío Bío sea visto desde otras regiones como una suerte de “oasis de cordialidad” a la hora del cambio de mando. No por nada la visita protocolar entre el intendente saliente y el entrante, Jorge Ulloa, que debía durar una hora, se extendió por más de cinco.

Tras tantas páginas recorridas, Rodrigo Díaz accedió a una última entrevista, con foco en la despedida, pero también en la transición a ciudadano a pie, alejado de la política. Por eso mismo, el lugar de encuentro no fue su despacho, sino el café Starbucks del Mall Costanera. Y para ponerse a tono con esta transición de “Intendente Díaz” a “Ciudadano Díaz”, le hicimos un requerimiento especial, al que gentilmente accedió: ésta sería una entrevista sin chaqueta, sin corbata y con la camisa arremangada. “Me siento más cómodo así -reconoció-. Éste soy yo, en realidad”.

Intendente por “default”

 -Dos semanas antes de ser designado intendente, nos comentó en un aeropuerto que no pensaba volver al sector público. Que estaba viviendo en La Serena, que tenía un buen trabajo. Pocos días más tarde, en enero de 2014, usted era confirmado por la Presidenta como intendente de la Región del Bío Bío.  ¿Qué pasó en el intertanto?

-Llegué  por default a ser intendente. Yo no era la persona elegida para el cargo. Estaba tomando un café en el aeropuerto con el diputado Campos, cuando aparece (el ex ministro del Interior) Rodrigo Peñailillo.  Ahí  me preguntó cómo estaba para asumir algún cargo de  gobierno y le respondí: “depende del desafío”.   Llegó el día en que se iban a anunciar los nombres, y me llama Peñailillo para contarme que existía  esa posibilidad. Le dije “acepto”, sin siquiera conversarlo con mi señora, y él me responde que le iba a consultar a la Presidenta. A los 20 minutos me llama de nuevo y me dice: “Ok, estamos listos”. Media hora más tarde se estaban dando a conocer los nombres de los intendentes. La periodista Marieli Soto, que trabajó un tiempo en la intendencia, cubrió esa pauta por Radio Bío Bío,  y me mencionó que en el listado había un solo nombre escrito a mano. Era el mío.

-¿Por qué aceptó? No es fácil insertarse en la empresa privada después de haber sido gobernador; pero lo había hecho y le estaba yendo bien.

-Acepté por vocación, pero de verdad no lo busqué. Yo había sido gobernador con don Jaime Tohá como intendente, en el gobierno del Presidente Lagos, y tenía ganas de ser intendente  cuando asumió Michelle Bachelet. Optó por Soledad Tohá y yo seguí siendo gobernador. Después me fui a trabajar e a Essbio  y en paralelo  formé parte del Concejo Municipal de Concepción, al cual renuncié al poco tiempo. De ahí me fui a Punta Arenas.

-Pudo ser alcalde en 2010, una vez que Jacqueline van Rysselberghe asumió la intendencia,  pero no tuvo el apoyo de los Ortiz y finalmente se eligió a Patricio Kuhn.

-Sí, pero eso tenía que ver con el terremoto. Sentía que podía tener las competencias para ser alcalde, cosa que en definitiva no ocurrió. La historia ya está escrita y lo que pasó, pasó.

-Pero finalmente, en 2014 llega a la intendencia, cuando menos lo esperaba… Y acepta. 

-Me sentía más maduro. En el sector privado se  me había ampliado el radio de visión para entender otros temas que antes no visualizaba desde la perspectiva de la política. Fue muy bueno que la Presidenta nos designara un mes y medio antes de asumir, porque eso me dio tiempo suficiente  para cerrar  mi trabajo, explicarle a mi jefe,  preparar todo para venirme a la Región. Ya en Concepción, un amigo me facilitó su oficina para poder prepararme para ser intendente. Me reuní con los alcaldes, lo que fue valorado por ellos, porque no era muy común, y  con muchísima gente más, escuché a dirigentes gremiales, sindicales,  empresarios, carabineros… distintos actores sociales. Realizamos una primera reunión de la Nueva Mayoría ampliada en la Universidad del Bío Bío, en febrero, donde les pedí a los partidos que me propusieran gente para formar mi equipo de trabajo. La mayoría de ellos llegaron casi hasta el día final. Ahí seleccioné a mi equipo de prensa, a mi jefe de Gabinete, al equipo de avanzada…

-Ahí elige a Rodrigo Martinez como jefe de Gabinete, un hombre que terminaría siendo una pieza clave de su equipo.

-Con Rodrigo trabajamos mucho en el gobierno de Jaime Toha y él, además, antes había colaborado conmigo en una seremi de Gobierno y luego en el gobierno de Soledad Tohá._Hacíamos un buen equipo,  él era seremi de Educación y yo Gobernador cuando nos tocó abordar la revolución pingüina… Esa  amistad y confianza la mantuvimos a través de los años. Después, él y Freddy_Neira se fueron a trabajar conmigo en Essbio. Para mí, Rodrigo es una persona no sólo eficiente, sino además ordenada, cosa que yo no soy, y como estoy consciente de esa debilidad, siempre busco en los distintos trabajos a alguien que me aterrice. Además él es muy republicano, no tanto como Enrique Inostroza, porque él es nuestra república en movimiento acá en la Región, pero fuimos afiatándonos desde la hora uno.

“DESPOSTE DEL ANIMAL”

-Sus primeros meses de gestión fueron difíciles, no tanto por Chile_Vamos, como por la dura oposición interna que tuvo, principalmente por parte de su propio sector de la DC, el grupo de los Sabag.

-Vamos por parte. Es cierto que la oposición conmigo ha tenido un comportamiento bastante leal, discrepando en algunos aspectos, pero de mucha colaboración. Soy muy agradecido de Víctor Pérez, de Jorge Ulloa, de Jorge Fuentes… Con Jacqueline me tocó interactuar menos, porque ella asumió labores en Santiago en la conducción de la UDI. Lo mismo con los consejeros regionales de las  bancadas de RN y la UDI. No puedo negar el aporte de Jorge López Faris o de Luis Santibáñez, que fueron muy colaboradores en la realización del trabajo.

-Ahora es cierto que el primer periodo es muy tenso y tiene un nombre poco elegante. Le llaman  el “desposte del animal”, que quiere decir  la asignación de los partidos para desempeñar las funciones.  Obviamente se requiere personas competentes, pero sería demagógico decir que si una coalición política apoya a un Presidente no va a ser parte del gobierno, porque los partidos políticos existen para el poder y para gobernar.

-Pero teniendo eso claro, aún así tuvo que hacerle una “parelé” a su sector dentro de la DC, lo que marcó un quiebre con un camarada de su generación, el consejero nacional Marco Hernández.

-Claro, cuando uno hace el ejercicio de compartir con todos los sectores de una coalición, la proporción que le podía corresponder a la DC era una parte y no el todo. Este no era el gobierno de Eduardo Frei Montalva, cuando era el partido único que había ganado, sino un gobierno donde habíamos ganado en coalición. La Presidenta nos había encargado era cuidar el espíritu de ésta, y  debía haber un equilibrio entre las dos almas que ha tenido el partido dentro de la región (el sector Sabag y el sector Ortiz), porque sería ilógico que un sector tomara todo a costa de otro. Eso sería utilizar el Gobierno para los fines particulares y no para el bien común._Busqué la inclusión, y eso hizo que gente de mi sector se sintiera y que creyera que con eso perdían algún grado de representatividad. Ahora don Hosain Sabag me ha honrado con su amistad y con su cariño generoso y consejo leal siempre, desde el día uno a la actualidad. Ha sido extremadamente generoso y nunca me ha pedido nada que vaya contra mis principios, ni algo que crea no sea correcto. Él siempre ha pensado que uno debe hacer política no para la próxima elección sino para la próxima generación, y eso habla de la sabiduría que tiene don Hosain. Jorge (Sabag) también ha sido una persona que me dio su respaldo en  momentos en que se cuestionó que fuera intendente. Es cierto, con Marco (Hernández) tuvimos un distanciamiento, que tiene que ver con visiones de cómo se debe gobernar. No era mi fan número 1, pero también tuvo alguna oportunidad de darme un consejo.

 -Y ahí aparece un aliado inesperado, como el diputado José Miguel Ortiz.

-Yo lo aprendí  a conocer en el trabajo. Años antes, Jaime Sepúlveda me había comentado lo apoyador que era José Miguel; pero todo lo que había visto y me habían dicho era poco. Él ha sido un colaborador muy generoso.

-Uno de sus sellos en la conducción regional, fue la política de diálogo, respeto y puertas abiertas, que, en tiempos en que otros enarbolaban “retroexcavadoras”, marcó una diferencia para Bío Bío.

-Goberné esta región en aquellos aspectos que eran distintos al programa, con la búsqueda de un clima de colaboración. Hay quienes ganan dos minutos de fama por tratar en forma agresiva o altanera al que está en frente, pero con esa actitud se pierde mucho tiempo, y en gobiernos de 4 años uno no puede hacer eso. Entonces es mejor decir: tenemos un problema, conversemos, veamos cómo lo podemos resolverlo sin causar problemas al otro.  Así se avanza.

-Sin embargo, esa fortaleza suya, hay gente en la Nueva Mayoría que la vio como debilidad, y le “cargaron el muerto” de la derrota en la presidencial, por no dedicarle más tiempo a hacer campaña.

-Eso puede tener una doble lectura porque nosotros ganamos las elecciones municipales, fuimos la única región donde los candidatos de la nueva mayoría lograron ganar las elecciones, pero perdimos rotundamente en las presidenciales. Entonces, ¿cuál es la diferencia? Lo que falló en la elección presidencial es la capacidad de los partidos en ponernos de acuerdo para generar liderazgo.

-Si lo que se esperaba de mí  como intendente era que me desempeñara como un panfletero, creo que habría sido un intendente  súper sobre pagado, porque mi responsabilidad es que la región funcione y darles garantías que esto es un Estado de Derecho. La función de los intendentes es gobernar y los partidos cumplen la de captar gente  que crea en lo que ellos ofrecen a la sociedad.

-Yo participé de actividades políticas en mis tiempos libres, lo hice en las elecciones municipales y presidenciales. Pero ojo, Obama, cuando gana la elección, lo hace porque utiliza el Twitter como una forma de convocar nuevas generaciones, con mensajes cortos y asertivos. Yo acá veía campañas que se estaban haciendo con banderazos y esas son  campañas del siglo XX.

FAMILIA PRIMERO

 -¿Se ve como futuro candidato a gobernador regional por elección popular?

-Tengo dos experiencias, tanto en la universidad como en las elecciones municipales, de ser electo por sufragio y la verdad es que no me gusta ser candidato. Hay gente que tiene talento para relacionarse con las personas y yo no creo tenerlo. A mí me gustan más los cargos ejecutivos y no desgastarme en buscar y asegurar los votos. Respeto a mucho a las personas que se dedican a eso, porque tienen una vocación única, pero yo, dentro de todo trato de guardar un equilibrio que es bien mínimo.  Me gusta dormir en mi casa y ver a mi señora y mis hijos, aunque estén durmiendo. Con verlos al menos, me basta. Pero cuando eres candidato, eso no se da por sentado. La verdad es que no me interesan los cargos de elección popular.

-¿Hay un compromiso con la  familia de no volver a ese camino por el momento?

-Mi señora y mis hijos son extremadamente generosos conmigo, pero hay que ser equilibrado y mesurado en la vida. Mi familia me ha acompañado en todas las decisiones que he tomado, algunas buenas y otras no tanto, pero  uno no tiene que jugar con la suerte. Tengo una gran esposa, una mujer maravillosa, pero el amor hay que alimentarlo y yo estoy al debe. En la paternidad también tengo números que no son precisamente azules oscuros… Amparo tiene 9, Cristóbal 16 y Sebastián 20, y cada uno está viviendo un proceso distinto y especial de su vida y en algún tiempo más mis hijos se van a ir… Tengo que hacer mérito, siento que les debo ese tiempo.

-¿Qué desafíos quiere tomar en lo laboral?

-Los asuntos públicos son el área donde me desempeño con mayor tranquilidad, para generar conversación con el entorno, con los grupos de interés, comunidad, proveedores, autoridades. Creo que ahí puedo aportar y me veo en eso. Pienso que el 80% de mi tiempo será ocupado en ser un trabajador dependiente, un 10% en buscar algún tipo de asesoría que pueda realizar, porque si bien siento la inquietud por eso, me da susto irme y ser independiente. Y un 10% para trabajar en una ONG y canalizar ahí mi vocación de vinculación con lo social.

-Pero la idea es quedarse acá.

Sí. Eso lo tengo claro, sino no sería consecuente.Mi familia no se va a volver a ir de la región, mis padres y los de mi señora ya tienen algunos años, nuestros hijos tienen sus redes de amigos acá, nuestras amistades son de aquí, entonces nuestro futuro está acá. Yo soy penquista y orgullosamente.

LAS HORAS MÁS OSCURAS

 -¿Cuál fue el momento más difícil de estos cuatro años?

-El primer año fue el más difícil, particularmente los primeros 4 o 6 meses, por los requerimientos, por la confrontación de personas por cuotas de participación de poder. Porque en ese periodo de ajustes y en que se van armando los  equipos, prima la desconfianza entre unos y otros. Pese a que había trabajado de gobernador y de haber subrogado a don Jaime (Tohá) muchas veces, hay una distancia muy grande en el cargo de intendente.  Ahí uno siente lo que los uniformados denominan “la soledad del poder”, la responsabilidad que significa tomar decisiones que al final del día pueden ser muy buenas o tremendos errores.

-¿Hubo algún momento en que se cuestionó ‘qué estoy haciendo aquí’? ¿Qué marco la diferencia, que lo motivo a echarle pa’ delante?

-En el primer año pensé más de una vez “en qué diablos me metí”. Humberto Toro, que ha sido el gran gobernador de Arauco, usaba una frase muy similar a la suya, y es que “cuando los problemas arrecian, hay que arrancar pa’ adelante”.

-Los incendios de enero de 2017 fueron otro momento difícil, ¿no?

– Acostarse con el riesgo que se quemara desde Hualqui hasta Tomé fue duro. Es doloroso, pero también tiene una hermosura que es difícil de describir. El ver a tantas  personas enfrentar la emergencia y arriesgar su vida por un bien mayor, desde los chicos de Conaf, de las empresas forestales, los pilotos, Bomberos, Carabineros a la PDI, el Ejército, te emociona. Recuerdo en Florida haber visto a toda la comunidad y las fuerzas de apoyo en el camino,  para que evitar que el fuego pasara. A mí eso me conmueve y no lo voy a olvidar.

-¿Qué proyectos le duele no haber podido concretar?

-Hay proyectos que quedaron encaminados, como la compra del terreno para el Hospital Lota… están traspasado los recursos para el Hospital de Coronel, el proceso de soterramiento… No logramos hacer salir de esta constante prorroga la licitación de la primera mitad del transporte público, eso es algo que a mí me incomoda y que siento que no cumplí.

¿Y el Sename?

-El Sename es otro ejemplo triste, complejo y doloroso, pero creo que más allá de las dificultades que tiene nuestra Región, la solución del Sename tiene que ver con una de carácter nacional, porque ya llevamos una década con consenso de que los infractores de ley deben tener un tratamiento diferenciado de aquellos chicos que son vulnerables y eso el país no lo ha solucionado. Y si bien, siento una profunda alegría por hacer salas cunas y jardines infantiles para aportar a la primera infancia, siento una frustración que en esa materia de política pública no se haya avanzado más.

-¿No le da la sensación que amparados en la necesidad de hacer reformas, se lavaron las manos en temas de gestión? En Bío Bío hay problemas graves, que afectan y ponen en riesgo a jóvenes y niños, pero el seremi de Justicia dijo que no tenía nada que ver con el tema, y la directora regional, hasta hoy sigue en su cargo.  ¿Pudo_usted  haber hecho algo más?

-Conversamos con la directora nacional sobre los hechos que habían ocurrido en el centro de Coronel,  y pedí que vinieran autoridades y que se investigara, se revisaran los procedimientos y las decisiones que se han tomado a partir de eso, pero yo creo que el tema del Sename no pasa por un director de establecimiento provincial o regional, sino por problemas estructurales, de relaciones. Creo que el Sename como institución no da al ancho de las necesidades de hoy. Pero no me voy a escabullir: creo que debí haber hecho más, y simplemente no tuve la capacidad de cubrir todos los frentes. Uno descansa en sus asesores, porque al final lo que hace un intendente es ser una especie de director de orquesta, pero quienes ejecutan con brillo son las respectivas autoridades sectoriales, ellos son los que han hecho las cosas. Hay cosas con las que uno se va con frustración, y el Sename es una materia de la que no me siento orgulloso.

-¿Cómo le gustaría ser recordado?

Como un gallo que llegó a trabajar y que puso todo su empeño por dignificar la función pública y el trabajo de intendente. Me gustaría ser recordado como una persona sobria en su labor, constructor de acuerdos. Pero también me gustaría ser parte del olvido, porque creo que la República es más importante que la vanidad personal.

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