Política

El otro 11 de marzo en el Congreso Nacional

Por: Javier Cisterna | 11 de Marzo 2018
Fotografía: Carolina Echagüe M.

Hoy, previo al cambio de mando presidencial, diputados y senadores tomarán posesión, tras lo cual definirán a la mesa directiva de ambas corporaciones.

Un domingo que remece al mundo político es el que se vive esta jornada. Luego de cuatro años de gestión, Michelle Bachelet y la Nueva Mayoría se despiden de La Moneda para dar paso a la administración de Sebastián Piñera en la tradicional ceremonia republicana del cambio de mando.

Eso desde las 11:30 horas, momento exacto en que el Presidente electo arribará al Salón de Honor del Congreso Nacional. Diez minutos después lo hará Michelle Bachelet y, de no mediar contratiempos, a las 12:00 horas del 11 de marzo se producirá el traspaso de banda.

Antes será el turno de los diputados y senadores que resultaron electos en los pasados comicios de noviembre. A las 8:30, ambos grupos parlamentarios tendrán su respectiva toma de posesión, la cual derivará en la composición definitiva de una Cámara Baja con 155 miembros y un Senado con 43 -producto de su renovación parcial-.

Inmediatamente después de asumir, y antes de que Sebastián Piñera se transforme en Presidente, los legisladores tendrán la misión de votar para escoger su mesa directiva, en lo que se alza como la primera gran definición política del año que comienza.

Las negociaciones por las testeras han sido arduas y concentradas en la Cámara de Diputados, donde el diálogo por la conformación de mayorías se ha visto cruzado en la antesala por diferencias ideológicas de quienes se ubicarán en la oposición.

En efecto, la primera opción la tienen los resabios de la Nueva Mayoría, PC incluido, aunque sumados a la Democracia Cristiana, el Frente Amplio y los regionalistas. En total, el sector agrupa 83 diputados, muy por sobre los 78 que se requieren para inclinar la balanza.

En contrapartida, Chile Vamos, con 72 parlamentarios electos, ha bregado por adherir nombres a su opción, concentrando acercamientos con independientes y demócrata cristianos que no ven con buenos ojos generar acercamientos con los comunistas y el frenteamplismo.

Fuera de las dos opciones de mayoría, la tercera eventualidad que se levanta es la posibilidad de que ningún sector logre quorum en la sesión de hoy. Es decir, que el voto en blanco no permita llegar a 78 preferencias.

En lo institucional, la indefinición obligaría a Fidel Espinoza, actual presidente de la corporación, a convocar a una nueva votación para el martes próximo, puesto que repetirla el mismo domingo amenazaría con dejar ausentes del cambio de mando a los 155 diputados. Un bochorno que se busca evitar, pero que tomó fuerza producto del mecanismo secreto del sufragio parlamentario.

Pese a las elucubraciones, todo apunta a que la oposición logrará constituirse como un arco relativamente uniforme en la Cámara Baja. De ser así, aterrizaría en la testera durante el primer año la socialista Maya Fernández, secundada por los vicepresidentes Mario Venegas (DC) y Jaime Mulet (regionalista).

Lo anterior, igualmente abriría paso a una centro izquierda con primacía en las comisiones permanentes, en circunstancias de que la mayoría determina la composición partidaria de cada una de ellas. También las respectivas presidencias y vicepresidencias.

Con siete de trece miembros en las comisiones de los diputados, reconocen desde la Nueva Mayoría, la posibilidad de hacer frente a Sebastián Piñera se vuelve real. Para conseguirlo, el Poder Legislativo tendrá que ser el natural contrapeso de Palacio.

“Queda ser consecuentes”

La diputada por el Distrito 19 del Bío Bío, Loreto Carvajal (PPD), ha sido parte de las negociaciones. En su condición, destaca que se trata de “un acuerdo que trasciende los partidos y que releva el rol de la oposición en la Cámara”.

La legisladora afirmó que las tratativas apuntan a la construcción de “una oposición que tiene que dar gobernabilidad, dar condiciones de estructura de oposición desde el Frente Amplio hasta los regionalistas. Esa es la voluntad de este acuerdo, cuando se empezó a conversar en noviembre del año pasado”.

“Lo que queda es ser consecuentes con este acuerdo y consolidarlo para no permitir que la derecha tenga también el mandato en la Cámara de Diputados, lo que generaría una concentración de poder importante”, sentenció.

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