En octubre de 2026, Fundación Integra cumple 36 años de historia en Chile. En nuestra Región del Biobío, esta trayectoria se traduce en una red viva de 110 jardines infantiles y salas cuna de administración directa, además de modalidades no convencionales como el Jardín Sobre Ruedas y la atención hospitalaria, acogiendo diariamente a más de 7.800 niños y niñas desde la provincia de Arauco hasta la comuna de Santa Bárbara.
Detrás de estas cifras de gestión hay algo mucho más profundo: se están construyendo los cimientos del desarrollo humano de nuestra región.
A menudo se escucha decir que “los niños son el futuro”. Sin embargo, desde la neurociencia y la pedagogía moderna sabemos que esa afirmación se queda corta: los niños no son el futuro, el futuro se juega en lo que les ofrecemos hoy. Antes de los cinco años de edad se forma el 90% de la estructura cerebral.
En nuestros jardines infantiles del Biobío no solo enseñamos las primeras palabras o nociones del entorno. Trabajar en la primera infancia significa construir oportunidades para toda la vida a través de la educación de calidad y el cuidado sensible. Significa potenciar habilidades cognitivas básicas —como la curiosidad, el lenguaje y la exploración del medio— junto a competencias socioemocionales indispensables para la vida en comunidad: la resolución pacífica de conflictos, la empatía, el reconocimiento de emociones y la seguridad personal.
El jardín infantil es, en los hechos, el primer “laboratorio social”, al que se enfrenta un niño o niña. Cuando una educadora o agente educativo responde con calidez y atenta escucha a las preguntas de un niño, está fortaleciendo conexiones neuronales y enseñándole que el mundo es un lugar seguro para aprender y crecer. Del mismo modo, espacios cotidianos como la alimentación, el juego libre en el patio o el descanso, son momentos privilegiados para el desarrollo afectivo y la autonomía. A nivel nacional, sabemos que la cobertura en educación parvularia alcanza un 43%, dejando a miles de infantes fuera del sistema. Frente a esa brecha, nuestro compromiso en el Biobío es firme: no basta con ofrecer un cupo o un techo; debemos asegurar que cada espacio educativo sea amoroso, seguro, nutritivo e inclusivo, desde los sectores urbanos de Talcahuano y Pedro de Valdivia hasta las zonas más aisladas de nuestra geografía.
Invertir y desplegar esfuerzos en la primera infancia es la decisión más transformadora y justa que podemos tomar como sociedad. En Fundación Integra Biobío renovamos diariamente la convicción de que, educando con calidad y cuidando a nuestros niños y niñas hoy, estamos construyendo un futuro con más oportunidades y bienestar para todas las familias de nuestra región.
Claudia Pavez Souper
Directora Integra, Región del Biobío