Un seminario internacional en Concepción explicita que es imperativo sacar el conocimiento de los laboratorios y volcarlo al debate ciudadano. Cuando la academia abre sus puertas para interpelar a la comunidad, cumple su rol social más noble. Porque si la universidad calla, el problema simplemente sigue corriendo río abajo.
¿Qué pasa realmente con lo que tiramos por el desagüe? ¿Las aguas del Biobío transportan hoy sustancias ilícitas? Y, sobre todo, ¿quién se hace cargo de esas preguntas incómodas? Estas interrogantes encontraron un espacio de reflexión indispensable en el seminario internacional «Aguas en Alerta», de la Universidad de Concepción y de las Américas, con catedráticos de España, Brasil y Chile, convocado por el Instituto de Ciencias Naturales con la participación de la Universidad de Concepción y la Universidad de Las Américas.
La lección del encuentro : el agua registra fielmente cada paso de nuestra huella como sociedad. Desde el hielo antártico hasta los humedales urbanos, la ciencia nos devuelve una mirada descarnada sobre nuestro entorno. Así lo demostró el Dr. Cristóbal Galbán-Malagón, quien llegó desde España, al evidenciar cómo el retroceso de los glaciares libera contaminantes orgánicos persistentes que ingresan a la cadena trófica marina. A su vez, la Dra. Luciana da Silva de la Universidad de Concepción, reivindicó el rol de los humedales, demostró mediante cartografía satelital que no son terrenos baldíos, sino esponjas naturales que regulan inundaciones y resguardan la biodiversidad.
Sin embargo, el tránsito de la evidencia a la política pública sigue siendo un desafío. El Dr. Ricardo Figueroa, también de la Universidad de Concepción, expuso los aportes del Programa de Monitoreo de la Cuenca del Biobío, utilizando macroinvertebrados como bioindicadores para respaldar la norma secundaria de calidad ambiental. Su mensaje fue categórico: sin datos sostenidos no hay regulación efectiva posible.
Por su parte, la Dra. Andressa Reis, de nacionalidad brasileña, expuso la realidad más inquietante: cómo residuos de drogas ilícitas atraviesan las plantas de tratamiento y desembocan en el río, afectando a la fauna acuática ante la falta de normativas específicas.
Claudia Aracena
Académica