Opinión

Exportaciones forestales en jaque y el desafío arancelario

Por: Diario Concepción 10 de Agosto 2026
Fotografía: Cedida

Ignacio Vera Izquierdo
Gerente General Forestal Santa Blanca

 

La industria forestal chilena atraviesa una coyuntura que no admite eufemismos: las exportaciones se han desplomado un 15% en el último año, arrastradas por la aplicación del Reglamento Europeo de Deforestación (EUDR) y por la reciente decisión de Estados Unidos de elevar aranceles a productos de mayor valor agregado. El golpe es doble y amenaza con desarticular un sector que ha sido motor de empleo rural y competitividad regional.

Europa exige trazabilidad y certificaciones ambientales más estrictas. No se trata de un capricho burocrático, sino de una tendencia irreversible: los mercados demandan credibilidad y estándares internacionales robustos. La consecuencia inmediata ha sido la retención de embarques y el cierre de aserraderos en Biobío y Maule, con efectos sociales que trascienden las cifras de exportación. La madera chilena debe demostrar que proviene de un manejo responsable, y la única vía es acelerar la consolidación de sellos como FSC y normas ISO que garanticen sostenibilidad.

En paralelo, Estados Unidos introduce incertidumbre arancelaria en bienes que no compiten con su producción local —molduras, madera podada, tableros compensados—, restringiendo márgenes y presionando tanto a pymes como a gigantes como Arauco, que generan miles de empleos y más de US$2.000 millones en ventas en ese mercado. La paradoja es evidente: se castiga a un sector que complementa, no sustituye, la oferta estadounidense.

¿Qué hacer frente a este escenario? Tres caminos se imponen con urgencia:

Diversificar mercados: Asia y Medio Oriente no son promesas lejanas, sino destinos concretos. Filipinas, Indonesia, Bangladesh e India requieren estrategias de “trabajo de hormiguita”, con presencia sostenida y adaptación cultural.

Fortalecer certificaciones: consolidar estándares internacionales no solo abre puertas en Europa, también construye confianza en mercados emergentes.

Negociar condiciones: Cancillería y SUBREI deben desplegar argumentos sólidos para excluir productos forestales chilenos de la subida arancelaria en EE.UU., defendiendo empleo y desarrollo regional.

La crisis actual es también una oportunidad. Chile puede reposicionar su madera como un producto sostenible, certificado y competitivo, capaz de conquistar nuevos mercados mientras defiende en foros internacionales un marco arancelario justo. La disyuntiva es clara: o se asume el desafío con visión estratégica, o se corre el riesgo de perder un liderazgo que costó décadas construir.

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