José Piña
Seremi de Obras Públicas del Biobío
La Región del Biobío posee una vocación productiva diversa. Su industria, el sector forestal, la agricultura, la pesca, el comercio, el turismo y la actividad portuaria requieren una infraestructura moderna y resiliente para seguir creciendo. Por ello, invertir en caminos, puentes, sistemas sanitarios rurales, obras hidráulicas y estudios de ingeniería no constituye un gasto, sino una decisión estratégica para fortalecer la competitividad regional.
Con esa visión, desde el Ministerio de Obras Públicas anunciamos un Shock de Inversiones que considera 39 nuevas licitaciones durante julio y agosto, movilizando más de 51.500 millones de pesos en obras, estudios y asesorías que se distribuirán en las tres provincias del Biobío.
Esta cartera significa acelerar proyectos que estaban preparados para iniciar su proceso de contratación, entregar nuevas oportunidades al sector de la construcción, movilizar empresas consultoras y proveedores regionales, y generar empleo directo e indirecto en un momento en que la reactivación económica sigue siendo una prioridad para el país y particularmente para nuestra región.
La infraestructura tiene un efecto multiplicador. Cada peso invertido en obra pública moviliza cadenas de suministro, fomenta la contratación de mano de obra local, fortalece a las pequeñas y medianas empresas que participan en los procesos constructivos y genera mejores condiciones para atraer nuevas inversiones. Es un círculo virtuoso donde el beneficio trasciende ampliamente el proyecto ejecutado.
Pero existe un segundo efecto, menos inmediato y quizás más importante: la infraestructura pública crea oportunidades de desarrollo para las próximas décadas. Un camino en mejores condiciones reduce costos logísticos para productores y transportistas. Un sistema sanitario rural permite que comunidades completas accedan a un servicio básico indispensable para su bienestar y desarrollo. Una obra hidráulica entrega mayor seguridad frente a eventos climáticos cada vez más intensos. Un estudio de ingeniería permite planificar con responsabilidad las inversiones del futuro.
Por eso, esta cartera incorpora no solo obras de conservación y construcción, sino también diseños y asesorías técnicas que permitirán avanzar en nuevas iniciativas estratégicas. La planificación es parte fundamental de una política pública moderna. No basta con responder a las necesidades del presente; debemos preparar la infraestructura que el Biobío demandará en los próximos años.
Otro aspecto relevante es la distribución territorial de esta inversión. Las 39 licitaciones llegarán a las provincias de Concepción, Biobío y Arauco, beneficiando tanto a grandes centros urbanos como a localidades rurales. Ese equilibrio responde a una convicción profunda: el desarrollo regional debe construirse desde todos los territorios, reduciendo brechas y generando oportunidades donde históricamente han existido mayores necesidades.
El anuncio realizado en el marco de la Mesa Más Empleo, que nos ha encomendado el Presidente José Antonio Kast, reafirma precisamente esa mirada: la coordinación entre instituciones públicas busca acelerar la ejecución de inversiones que contribuyan a dinamizar la economía regional, fortalecer el empleo y entregar respuestas concretas a la ciudadanía.
Los desafíos que enfrenta el Biobío exigen planificación, capacidad de gestión y una inversión pública eficiente. Este Shock de Inversiones es una demostración concreta de ese compromiso. Porque construir infraestructura también significa construir oportunidades, impulsar el empleo, fortalecer la economía regional y sentar las bases del desarrollo que las futuras generaciones esperan y merecen.