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Opinión

Día de la Tierra 2026: nuestro poder, nuestro planeta

Por: Diario Concepción 22 de Abril 2026
Fotografía: Cedida

Las imágenes de la Tierra captadas por la Misión Artemis II son sobrecogedoras: muestran un planeta que, a la escala del universo, parece extraordinariamente frágil y, sin embargo, capaz de albergar a más de 8.000 millones de personas. Un sistema vivo que hoy atraviesa una de las crisis más significativas de su historia: la crisis ambiental, que involucra el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación. Estas tres crisis, como lo advierte el reporte GEO-7 del PNUMA, no operan en forma aislada: se entrelazan y amplifican mutuamente. Una mayor contaminación impacta directamente sobre la biodiversidad y agrava el cambio climático; el deterioro del clima, a su vez, acelera la pérdida de especies. El resultado es un círculo vicioso que exige respuestas sistémicas, no parches aislados. Pero, podemos modificar este escenario si actuamos sobre la base de lo que la evidencia científica ya nos señala. Las soluciones existen.

El conflicto en Medio Oriente lo confirma: avanzar hacia las energías renovables es un imperativo ambiental y estratégico. Hacerlo nos independiza de la volatilidad de los mercados fósiles y de conflictos geopolíticos lejanos. Pero esta tarea no es solo de las autoridades. El informe GEO-7 lo denomina un “enfoque de todo el gobierno y toda la sociedad”. Alcanzar ese ambicioso objetivo requiere un diálogo profundo sobre los objetivos comunes para construir acuerdos que nos permitan avanzar con la ambición y la velocidad que la crisis demanda.

Una vez superada la barrera de los acuerdos, el otro gran desafío es la escala. Las transformaciones que necesitamos en nuestros sistemas de energía, producción de alimentos, gobernanza del agua y manejo de residuos deben operar a una dimensión suficiente para generar impacto real. Las soluciones de pequeña escala, aunque valiosas, no siempre pueden sostenerse económicamente ni replicarse a nivel regional o nacional. El reciclaje de plásticos es un ejemplo elocuente: sin un volumen mínimo de material recolectado, ninguna planta de procesamiento resulta costo-efectiva. La escala no es un detalle operacional; es una condición para que las soluciones funcionen.

Las transformaciones que necesitamos no son sencillas, pero su costo crece con cada año que postergamos la acción. Basta recordar los devastadores incendios de enero pasado en las regiones del Biobío y Ñuble para entender lo que significa no actuar a tiempo: vidas perdidas, ecosistemas destruidos, comunidades enteras desplazadas.

El Día de la Tierra de 2026 es una invitación urgente a pensar en escenarios donde el desarrollo y la sostenibilidad no se opongan, sino que se refuercen: donde el crecimiento económico no deje a nadie atrás y donde las decisiones se tomen con una visión de largo plazo y no desde los silos sectoriales que nos han traído hasta aquí. Nuestro poder, como sociedad, reside precisamente en esa capacidad de actuar juntos. Nuestro planeta no puede esperar más.

Dr. Ricardo Barra Ríos
Centro de Ciencias Ambientales EULA UdeC

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