Opinión

Carl Eduard Werner Richter

Por: Diario Concepción 24 de Julio 2022
Fotografía: Cedida

Alejandro Mihovilovich Gratz
Profesor de Historia y Geografía
Investigador Histórico

Carl Eduard Werner Richter nació en Osorno el 23 de setiembre de 1864. Sus padres fueron Johan Gottlob Werner Wendler y Anna Sophie Dorotea Richter Schulz, ambos de origen alemán. Contrajo matrimonio con Selma Schönberg Fries, el 5 de diciembre de 1895, con quien tuvo tres hijos, Edith, Harry y Kenneth.

Estudia en el Colegio Alemán de Valdivia, ya que su familia paterna estaba asentada en el sur de Chile. A los 15 años ingresó como empleado en la Casa Salitrera Fölsch & Martin de Iquique, donde llegó a ser jefe en las sedes de Tocopilla y Taltal. Más tarde nombrado jefe y director general de las salitreras alemanas con residencia en Valparaíso. Posteriormente en 1912, entró en la sociedad con el entonces dueño de la Fábrica de Paños Bellavista Tomé, Federico Wolf. Al momento de asociarse con Wolf, la fábrica de paños era una pequeña industria. Algunos años después, quedó como único dueño preocupándose de su modernización, renovación y ampliación de la empresa textil, la que logró levantar como un gran establecimiento industrial.

Durante su vida fue propietario de varias mineras, fábricas y fundos. En 1919 adquirió el fundo Catamuntún de 5.000 hectáreas y cercano a la ciudad de La Unión. Su visión comercial era muy conocida en el país, situación que lo lleva a participar directamente en la vida pública y política. Integró las filas del Partido Liberal, y en representación de este partido aceptó la candidatura a diputado en 1924, pero no salió electo. En 1926 fue elegido senador por la Octava Agrupación Provincial “Arauco, Malleco y Cautín” para el período 1926-1930. Integró la Comisión Permanente de Agricultura, Minería, Fomento Industrial y Colonización. Su perfil legislativo se centró, entre otros, en áreas como la industria nacional, el trabajo, las leyes sociales y los trabajadores.

En Tomé, fue un verdadero forjador para la comuna. Residió muchos años en la mansión construida en Bellavista, en los faldeos con el límite de Cerro Alegre. También vivió en el edificio que mandó a construir y que por años ocupó la Ilustre Municipalidad de Tomé, el que cayó con el terremoto de 2010 en la zona. Dentro de sus obras en la ciudad destacan la construcción y donación de la Parroquia Cristo Rey de Bellavista, la que edificó en memoria de su hija Edith, quien falleció en 1921. Realizó obras de ornato en el cementerio local y el adoquinamiento de la calle principal que lleva al camposanto, construyó viviendas para los empleados y obreros de su fábrica textil, fue colaborador y miembro honorario de la Primera Compañía de Bomberos y uno de los directivos del Club Social de Tomé.

Por prescripción médica, se radicó en Viña del Mar, alejándose de la vida política. En noviembre de 1926, emprendió un viaje a Hamburgo, Alemania, ciudad en la que falleció un mes después, el 31 de diciembre, a la edad de 63 años. Sus restos fueron trasladados a la ciudad de Viña del Mar donde vivió sus últimos años.

 

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