Opinión

¿Se deben prohibir los celulares en los colegios?

Por: Diario Concepción | 15 de Agosto 2019
Fotografía: Cedida

René Descartes -con “ayudas” de Aristóteles, Agustín de Hipona, Avicena, etc.- decía: Pienso luego existo; Nicanor Parra decía: Saco mi carnet y luego existo (Artefactos, 1972); hoy decimos: Saco mi celular y luego existo. Es que la vida de los seres humanos ha cambiado radicalmente desde que aparecieron los teléfonos “inteligentes”. Ya pasó el tiempo en que nos comunicábamos usando nuestras cuerdas vocales, dedos, extremidades o el cuerpo. Hoy los jóvenes que integran la generación de los Millennials con esteroides, Generación Z o Post-Millennials como se les ha llamado, cada día son más autosuficientes y practican el mobile learning o aprendizaje móvil facilitado por sus celulares inteligentes. Frente a esto, la actitud de los docentes puede ser: a) restringir el uso de los celulares y oponerse al cambio; b) utilizarlos en la docencia y didáctica de sus clases y asumir el cambio. Esto último implica aplicar nuevas metodologías de enseñanza -metodologías activas- que centren el aprendizaje en el estudiante. El “foco” ya no está sobre el profesor -que se convierte en un guía- sino sobre los alumnos, que pasan a ser los protagonistas en las aulas. Que los teléfonos celulares pueden ser una amenaza, sin duda lo son, si no se sabe lidiar con ellos.

Existen numerosos tutoriales en Internet con ideas de cómo aprovecharlos en la docencia (Ej: www.educaciontrespuntocero.com). Lo que no puede ocurrir es que los docentes “se vayan para la casa” -como lo hizo un profesor universitario uruguayo- porque no supieron lidiar con los cambios generacionales y tecnológicos. Para implementar una clase digital se requiere una conexión wi-fi, acceso a la misma, y que existan una suficiente cantidad de celulares inteligentes disponibles. Se puede trabajar en grupo o individualmente.

Requiere para el docente más planificación, pero con el tiempo y la práctica no debería haber problemas. Respecto a que los colegios prohiban los celulares, la respuesta es ¡no!, ya que puede provocar ansiedad entre los estudiantes. Lo que se debe hacer es administrar su uso, poniendo reglas claras y conocidas por todos. También educar a los apoderados para que eviten comunicaciones con sus hijos en ciertos horarios con el fin de no interrumpirlos en clase. Y para esto no se necesitan leyes y decretos de carácter punitivo, ni menos un “garrote con clavos”. Que los docentes tengan la última palabra. Ellos son los que están en la “trinchera” de la educación.

 

Francisco Bulnes Serrano
Académico del Departamento de Humanidades
de la Universidad Andrés Bello

Etiquetas