Opinión

Trabajar por la movilidad social

Por: Diario Concepción | 04 de Agosto 2019
Fotografía: Diario Concepción

René Lagos Cuitiño
Rector Instituto Profesional Virginio Gómez

Pocos pueden disentir en que la educación es una de las herramientas más preciadas que se puede tener, desde la base adquirida en el núcleo familiar, hasta los conocimientos específicos que nos ayudan a desarrollar intereses y talentos.

Aún con esta relevancia, somos testigos de la dificultad para alcanzar acuerdos que pongan fin a los conflictos en materia de educación. Y si bien hay temas de fondo que siempre podrán discutirse, no debemos olvidar que en esta materia todos debemos poner de nuestra parte. Como rector de una institución de educación superior técnico profesional, que acoge a un 76% de estudiantes que son primera generación de sus familias en acceder a la educación superior, veo muy de cerca lo que significa para nuestros alumnos continuar sus estudios. No solo es una forma de obtener conocimientos para sustentarse, es una ventana a un mundo de posibilidades que antes, muchos, no lograban ni vislumbrar. Esta realidad nos hace comprender que no solo somos una institución de educación superior, sino que un importante agente de movilidad social.

En nuestros 30 años contribuyendo a la formación de personas que sean parte activa del desarrollo de la Región y del país, hemos titulado más de 28 mil alumnos, de los cuales un 80% encuentra empleo durante el primer año. Más de un centenar de nuestros titulados han articulado estudios hacia la Universidad de Concepción, 21 han sido becados para realizar pasantías en el extranjero y muchos han comprendido que tienen todo lo necesario para continuar creciendo, porque aquellas metas que algún día vieron lejanas, tras el velo de la segregación social, se logran con el compromiso y la responsabilidad de educarse.

¿Cuántas veces hemos visto alumnos a punto de desistir por creer que no pueden ir por más? Romper esa barrera va más allá de los esfuerzos personales. Es un reto que nos corresponde colectivamente, nos exige involucrarnos, nos reclama inclusión y aportar desde nuestras veredas a la conformación de una sociedad más justa, inclusiva y solidaria. Ese es el esfuerzo que como Instituto hacemos, en la búsqueda permanente del humanismo perdido en Educación, con la plena convicción de la relevancia de ser un agente de cambio transformacional. Quizás, así, siendo conscientes de la importancia del rol de cada uno y esforzándonos a diario por mejorar, podamos alcanzar los equilibrios necesarios para otorgar a las futuras generaciones un “mundo” mejor que el que recibimos.

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