Opinión

Presupuesto 2020: Cruzada regional

Este presupuesto debe ser incrementado para ser coincidente con un verdadero traspaso de poder a las regiones.

Por: Diario Concepción | 14 de Julio 2019
Fotografía: Cedida

Flor Weisse Novoa
Presidenta del Consejo
Gobierno Regional del Bío Bío

Comenzó a correr la pelota en el proceso de construcción del presupuesto regional 2020, y con ello reviven propuestas, fantasmas, especulaciones, críticas, y el mal sabor de boca que nos quedó tras la separación de la Región de Ñuble.

El encarar este proceso nos coloca en una compleja disyuntiva: a) Armar una propuesta regional en base a lo que la Región necesita y se merece o b) Armar la propuesta regional en base a lo que se presume posible obtener como presupuesto si consideramos como base el correspondiente al presente año 2019.  En esta bifurcación ambos caminos tienen pros y contras y si queremos mostrar resultado exitoso con un porcentaje de logro cercano a lo solicitado, tendríamos que tener una base de petición más moderada, lo cual desde el punto de vista matemático nos dejaría “tranquilos”; lo contrario resulta al correr el “riesgo” de un presupuesto ambicioso coincidente con los sueños de la Región.

Como cuestión preliminar cabe señalar que en la elaboración del presupuesto regional la SUBDERE aplica un polinomio para la redistribución del FNDR el que considera variables como vulnerabilidad, pobreza y ruralidad entre otras, y esta vez, a diferencia de 2018, se ocuparán indicadores propios y exclusivos de Bío Bío, diferentes de Ñuble; del mismo modo, también se tiene a la vista la propuesta de cada región, que no puede ser una mera elucubración teórica, sino que es indispensable vaya acompañado del pliego total de iniciativas que respaldan la propuesta que se hace.

Un camino es realizar un mero cálculo teórico, estimar la cifra que nos podría arrojar el polinomio, y elaborar un presupuesto regional acorde con dichos cálculos, lo otro sería confeccionar un presupuesto que corresponde a lo necesario para cumplir con las obligaciones contraídas y dar cabida también a las aspiraciones y desafíos que como Región nos hemos trazado.

Sobre esta cuestión, creo que no corresponde cortar las alas a la Región y debemos atrevernos a pensar siempre en más y no esperar pasivamente lo que se determine desde el nivel central. En este sentido necesitamos unidad como Región con transversalidad política, para que no solamente se apliquen fórmulas matemáticas para la distribución de los recursos, sino que también se tenga incorporado dentro de esos factores, elementos tales como el indicador de ejecución presupuestaria, el cual refleja una administración financiera y uso de los recursos de acuerdo a lo planificado.

Por otra parte, hay que señalar que como bien sabemos los recursos correspondientes a la administración del Fondo Nacional de Desarrollo Regional FNDR., equivalen a alrededor de un 7% del total de los fondos públicos que se invierten en la Región, cifra que está lejos de demostrar una real descentralización en materia de toma de decisiones en las propias regiones, otra razón para pensar que este presupuesto debe ser incrementado para ser coincidente con un verdadero traspaso de poder a las regiones, pues creo que a través de este fondo se pueden dar señales positivas en este sentido y demostrar la voluntad política y el compromiso con la verdadera y efectiva regionalización.

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