Opinión

La pesadilla de los niños capturados

Por: En el Tintero | 14 de Julio 2019

La prensa norteamericana ha estado informando sobre la inaceptable situación de niños migrantes, particularmente los capturados y retenidos en el pueblo de Clint, al oeste de Texas,  a 6 kilómetros de la frontera con México. Los pobladores del pueblo, solo vieron al principio cómo se abría esta estación de la Patrulla Fronteriza, en 2013, en la carretera, cerca de una tienda de alimento para ganado, la Iglesia Apostólica Buenas Noticias y la tortillería La Indita.

La mayor parte de la gente de Clint sabía muy poco sobre lo que ha estado ocurriendo dentro de las instalaciones, que ahora están en la primera línea de la crisis de la frontera. La pesadilla de quienes ahí trabajan revelada por una investigación conjunta de The New York Times y El Paso Times.

“Brotes de piojos, herpes y varicela se esparcían entre los cientos de niños que estaban detenidos en celdas estrechas”, según la descripción de los testigos,  “el hedor de la ropa sucia de los niños era tan fuerte que impregnó la ropa de los agentes —la gente de la ciudad se tapaba la nariz cuando se los encontraban—. Los niños lloraban constantemente. Parecía tan probable que una niña se suicidara que los agentes la obligaron a dormir en un catre frente a ellos para que pudieran verla mientras procesaban a los recién llegados”.

Eso ocurre en el próspero país del norte, no hace tiempo, sino ahora mismo, y sigue ocurriendo. Como suele pasar, sus más altas autoridades niegan que esto suceda. La investigación seguirá su curso y escalará a los organismos que corresponda, pero está la posibilidad de ver la paja en el ojo ajeno y no ver si algo parecido, ojalá nunca,  puede llegar a  ocurrir cerca de nuestras propias fronteras.

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