Opinión

Enfermería oncológica

Por: Diario Concepción | 13 de Julio 2019

El cáncer en Chile es un problema de salud pública que afecta gravemente a nuestra población. Actualmente es la segunda causa de muerte, pero de acuerdo a proyecciones ministeriales el 2022 será la primera causa de muerte. Esto es sin duda un gran desafío para el equipo de Salud, y especialmente para las Enfermeras y Enfermeros.

Por definición los Enfermeros tenemos el deber de preocuparnos del cuidado de la población desde la promoción y prevención en salud hasta los cuidados paliativos, y es sin duda el cáncer una de las enfermedades que se manifiesta en todo este ciclo y permite a las enfermeras y enfermeros participar del cuidado de las personas que lo padecen.

Si hablamos de Promoción y Prevención, las enfermeras son por excelencia quienes se han formado para educar a la población y hoy es fundamental reforzar hábitos y conductas saludables desde la edad más temprana, es por ello que la Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste en la importancia de la alimentación saludable, la actividad física, eliminación del hábito tabáquico y la moderación en la ingesta de alcohol, estas medidas logran reducir hasta en un 20% la aparición del cáncer. Este rol preventivo se hace en todo sitio donde la Enfermera y Enfermero se desempeña desde la posta rural mas alejada del país, hasta la complejidad de una unidad de cuidados intensivos.

El cáncer es una enfermedad que altera absolutamente la vida de la persona y no sólo a ella, sino también su entorno, familia, amigos, trabajo incluso hasta sus relaciones espirituales, y es aquí donde la Enfermera y Enfermero tiene un rol muy relevante pues se cumple a cabalidad la premisa del cuidado, que este sea integral y humanizado, que aborde a la persona como un ser biopiscosocial. Cuando llega el diagnóstico, aparece el miedo, la negación, la incertidumbre y un sin numero de emociones que no son fáciles de manejar, aquí más allá de la formación técnica y profesional que tenga la enfermera/o de oncología, el primer contacto la primera mirada, la primera contención es la que define la relación con nuestros pacientes, no podemos saber muchas veces lo que depara el futuro para ellos sin embargo, la Enfermera y Enfermero muchas veces sin palabras que medien la comunicación está para decirle, no estás sólo, te acompañaré en este proceso.

Muchas veces nos vemos enfrentados como profesionales a un momento complejo de la vida y del cuidado, a ese momento en que no existe alternativa alguna de recuperación para nuestros pacientes, donde las esperanzas probablemente se desmoronan para él, donde el lazo construido entre enfermera y paciente también sufre un golpe, es aquí donde la entereza del profesional debe ponerse a prueba, pues ahora el sentido de la esperanza ha cambiado, ahora infundimos en nuestros pacientes la esperanza del vivir el día a día, sin dolor, sin angustias, de apoyarlos en sus deseos, de tomar nuevamente su mano, tal como lo hacemos al momento del diagnóstico, pero esta vez para decirles que lo cuidaremos hasta el final, hasta el momento del adiós, hasta el momento en el que cruce el portal a una nueva dimensión. El cuidado de Enfermería oncológica no sólo se limita a la persona, es el cuidado también a la familia, muchas veces somos el apoyo, el hombro, el brazo que los sostiene en este proceso.

Pero así como la vida está pavimentada de luces y sombras, la vida de la enfermera y enfermero de oncología no se aleja de ella, pues nuestros corazones laten de alegría cuando nuestros pacientes terminan este proceso para integrarse a su vida habitual, dejando atrás todos aquellos momentos de dudas y miedos, cuando la enfermedad decidió partir para no volver. Como una gran montaña rusa, llena de emociones, de vivencias y experiencias, es lo que se vive en el ejercicio de la enfermería oncológica, como diría Florence Nightingale el arte de cuidar… de cuidar en el cáncer.

 

Samuel Riffo Luengo y Paulina Gallardo M.
Enfermeros de Oncología del Hospital Regional

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