Opinión

Mentiras mejor que verdades

Por: En el Tintero | 12 de Julio 2019

El asunto de visitantes de otras galaxias, mientras más lejanas mejor, sin pensar en los riesgos posibles, como plagas por bichos desconocidos o un desarrollo tecnológico jamás pensado que nos deje en comparación como los hombres de las cavernas, el hecho de tener un contacto cercano del tercer tipo, es claramente emocionante.

No es frecuente que ocurra y posiblemente tampoco ocurrió en Roswell -ubicada en el condado de Chaves del estado de Nuevo México, EE.UU. El mundo se conmocionó con la noticia que allí se había estrellado un platillo volador, el 10 de julio de 1947.

Además de los consabidos restos metálicos, había un par de cuerpos de los tripulantes, con grandes cabezas y cuerpos pequeños, como se espera que sean los extraterrestres. Hasta ahí el cuento, la historia sigue con supuestas autopsias efectuadas por los nunca bien ponderados servicios secretos de USA y los desmentidos de la fuerza aérea de ese país, comunicando que se trataba de puros rumores sin fundamento y que lo que se había caído era un globo meteorológico del ejército, una respuesta que se dio dentro de un contexto de gran secretismo en plena Guerra Fría.

Todo parecía la siempre sospechosa historia oficial, pero la leyenda estaba lanzada, como el famoso monstruo escocés de Lochness, archiprobado que es más falso que Judas, pero que goza de amplia popularidad, los visitantes miran sin descanso el agua por si emerge su célebre cabeza pequeña y elegante y largo cuello. Así mismo, la improbable colisión alienígena ha sido suficiente para que Roswell tenga un museo sobre el acontecimiento y miles de turistas interesados, comprando souvenirs. No importa que sea mentira, porque a lo mejor fue cierto.

 

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