Opinión

Como perder la autoridad moral

Por: Procopio | 16 de Mayo 2019

La fuerza de la autoridad se halla en la autoridad moral, que no se obtiene mediante leyes o decretos, ni mucho menos por imposiciones o castigo. En diversos ensayos sobre el tema se le define como la coherencia entre el decir y el hacer, entre el hacer y ser. Depende, entonces, del resultado de la formación moral quien detenta la autoridad y su grado de integridad y compromiso con los valores que desea transmitir y, en el proceso, conducir a otros en la búsqueda de metas mutuamente acordadas.

Es esta una de las principales razones por la cual es indispensable un proceso de sanación en el mundo político del país, tanto como los comportamientos y prácticas de directivos de un amplio conjunto de instituciones chilenas, ya que la autoridad no está en primer lugar para mandar, organizar, coordinar, sancionar o controlar. Como se ha afirmado; su primer papel es el de encarnar un ideal y conducir hacia el bien común. La fuerza motriz para el cumplimiento de tal papel es la actitud de servicio. El papa Juan XXIII hizo una magnífica afirmación: la autoridad es, sobre todo, una fuerza moral.

Hay que reflexionar que debido a la crisis valórica de gran parte del mundo contemporáneo, nosotros incluidos, bien puede ser que sea necesario considerar con sinceridad, si la sociedad de hoy cuenta con suficientes funcionarios, educadores, comunicadores, jueces, policías, guías espirituales y dirigentes de organismos de la sociedad civil, por nombrar sólo algunos de los integrantes del cuerpo social, con la suficiente autoridad moral para servir de modelo y exigir cumplimiento, si cada uno de nosotros actúa como es debido, es el asunto de quien puede tirar las primeras piedras.

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