Opinión

Amable carta de la diosa Ceres

Por: Procopio | 17 de Abril 2019

Palencia es una ciudad española de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, está a 235 kilómetros de Madrid, lo que sería lo de menos, lo malo es que está a noventa kilómetros de Burgos, con su tremenda catedral y el monumento al Cid, que atraen turistas embobados de las cuatro esquinas del planeta.  Siendo las cosas como son,  la catedral de Palencia del siglo  XIV, construida sobre los restos de un templo gótico del siglo VII, que puede visitarse al ser la actual cripta de la catedral, es conocida como “La Bella Desconocida”, al no poder competir con la magnificencia, la historia y la fama de Burgos.

Algo similar le ha pasado a la agricultura de nuestra región, la línea de producción que la enriqueció en su momento, como hacer posible la idea de la República Independiente de Hualqui y poner sobre alta columna, al centro de la Plaza Independencia, una escultura de Ceres, la diosa encargada de asuntos del agro, con largo prestigio de productividad.

La industrialización trajo a la zona nuevos y poderosos vientos de cambio, la industria, la energía. Aparece la usina de Huachipato, las textiles de Tomé, las cerámicas de Lota, las vidrierías de Lirquén, la loza de Penco, surgen las empresas del petróleo. Tiempos espléndidos de surgimiento, de cambio de paisaje y de velocidades para la ciudad y su entorno. En comparación, la agricultura se fue transformando en un pariente empobrecido, antiguo, rural.

A la industria le pasa de todo, puede que sea superada por otra, de otra naturaleza, pero a la agricultura no la reemplaza nada, es lo que recuerda nuestra diosa, reflexiva, con la sabiduría de varios milenios, con serena convicción, arriba de su columna.

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