Opinión

El hombre de las grandes preguntas

Por: Procopio | 17 de Marzo 2019

Fue cada vez más un desafío implícito para quienes pensaban que tenían desventajas irremontables, aunque con el atenuante que para que la superación ocurra tiene que haber otras circunstancias compensatorias, indispensables para suplir severas  limitaciones físicas. En su caso,  una mente poderosa, una inteligencia excepcional y unas parecidas  ganas  de seguir viviendo en este planeta, o en otro, si se ofreciera.

Así, Stephen Hawking, llegó a ser un ícono de la capacidad de superación de la especie. Justo antes de su primer matrimonio, con 21 años, se le diagnosticó esclerosis lateral amiotrófica que fue agravando su estado con el paso de los años, hasta dejarlo casi completamente paralizado y le forzó a comunicarse a través de un aparato generador de voz.

Nada de aquello lo apartó de una carrera académica excepcional, llegando a ser  titular de la Cátedra Lucasiana de Matemáticas de la Universidad de Cambridge y autor de libros divulgativos sobre ciencia con enormes éxitos de ventas.

No debe haber sido fácil entenderse con él, por lo general las personas con limitaciones físicas severas desarrollan un particular modo de entenderse con los demás, y su inteligencia puede armarse como un eficiente sistema de defensa , de allí su sentido del humor un tanto cáustico, nada le quedaba grande, con una cierta rebeldía ante lo irresuelto, corrigiendo a otro genio; “Einstein se equivocaba cuando decía que ‘Dios no juega a los dados con el universo: a veces los arroja donde no podemos verlos”.

Se recibe opiniones en contrario.

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